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Bailar en las calles, una forma de luchar contra el envejecimiento en China

Bailar contra el paso del tiempo, esa es la fórmula preferida por millones de chinas, que salen a diario a las calles para ejercitarse al son de la música y mantenerse así saludables, pese a los achaques de la edad. EFE

Bailar contra el paso del tiempo, esa es la fórmula preferida por millones de chinas, que salen a diario a las calles para ejercitarse al son de la música y mantenerse así saludables, pese a los achaques de la edad. EFE

EFE

El Estado marroquí planea vender el mítico hotel La Mamounia de Marrakech, dentro de un plan de privatizaciones pensado para aliviar las cargas del Estado y frenar así la tendencia al déficit presupuestario.

La venta de La Mamounia, fundado en 1923, figura en un anexo a la Ley de Finanzas (presupuestos) de 2019 que aún debe ser aprobada por el Parlamento, según el borrador al que ha tenido acceso el portal informativo medias24.com.

La Mamounia, que es casi una parada obligada para los turistas que visitan Marrakech, aunque solo sea para admirar el lujo del edificio y sus jardines, ha alojado en su historia a cientos de celebridades del mundo político, artístico y cinematográfico, desde Winston Churchill y Charlie Chaplin hasta Ronald Reagan o Zinedine Zidane.

Aunque en los últimos años han surgido en Marrakech otros hoteles con mayor lujo que el de La Mamounia, éste conserva un encanto de época inconfundible que le permite figurar sistemáticamente en las listas de mejores hoteles de África y del mundo.

El hotel pertenece actualmente a tres instituciones públicas del siguiente modo: 60 % de acciones son de la Oficina del Ferrocarril (ONCF) y el resto se lo reparten a partes iguales, la ciudad de Marrakech y la Caja de Depósito y Gestiones (CDG).

El Gobierno aún no ha confirmado el detalle de sus planes de privatización de empresas, pero cuenta con recaudar entre 5.000 y 6.000 millones de dirhams (450-550 millones de euros) y poder así mantener su previsión de un 3,7 % de déficit público.

Los expertos coinciden estos días en que las privatizaciones parecen el último recurso disponible para poder financiar las inversiones de carácter más social (hospitales, escuelas y centros deportivos) previstos por orden del rey Mohamed VI, que en sus últimos discursos se ha mostrado alarmado por las disparidades sociales en el país.


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