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China y Rusia rechazan investigación de la ONU sobre abusos contra rohinyás

Marzuki Darusman, chairperson of the Independent International Fact-finding Mission on Myanmar. EFE/EPA/FILE
EFE

Rusia y China rechazaron hoy en la ONU la investigación llevada a cabo por expertos de la organización sobre los abusos contra la minoría rohinyá en Birmania y se opusieron a cualquier tipo de medida con base en ella.

La investigación, cuyas conclusiones se presentaron el pasado agosto, confirmó elementos de “genocidio intencional” por parte de las Fuerzas Armadas birmanas en su operación en 2017 en el estado de Rakáin y pidió que los mandos del Ejército sean juzgados por un tribunal internacional.

El jefe de la misión de investigación, Marzuki Darusman, reiteró hoy ese mensaje ante el Consejo de Seguridad, insistiendo en que la comunidad internacional tiene que tomar medidas para que los responsables de esos crímenes rindan cuentas, pues Birmania no va a hacerlo.

Su postura recibió el respaldo de las potencias occidentales, que subrayaron que no puede haber impunidad y que compararon lo sucedido con masacres como las de Ruanda o Srebrenica.

Del otro lado, Pekín y Moscú defendieron una vez más la actuación de las autoridades de Birmania y aseguraron que la investigación de los expertos de la ONU carece de credibilidad.

El embajador chino, Ma Zhaoxu, recordó que los investigadores no entraron en el país, opinó que sus conclusiones no son imparciales y consideró que el trabajo de esa misión es una interferencia en los asuntos internos de Birmania.

En la misma línea, su homólogo ruso, Vasili Nebenzia, cuestionó la “legitimidad” del informe y acusó a las potencias occidentales de querer dictar cómo deben actuar las autoridades birmanas.

Tanto China como Rusia tienen poder de veto en el Consejo de Seguridad de la ONU, por lo que pueden bloquear cualquier decisión, incluidas las peticiones de algunos países para que se refiera el caso a la Corte Penal Internacional (CPI).

Sin embargo, Pekín y Moscú no pudieron evitar hoy que el Consejo escuchase a Darusman al no lograr imponerse en una votación para decidir si la reunión se celebraba o no.

Rusia y China, con el apoyo de Bolivia, votaron en contra, pero nueve países se pronunciaron a favor.

Antes de comparecer ante el Consejo, Darusman dijo a los periodistas que el “genocidio” contra los rohinyás continúa en Rakáin actualmente.

La crisis arrancó en agosto del año pasado, cuando se produjo un ataque de insurgentes del Ejército de Salvación Rohinyá de Arakán (ARSA) contra puestos policiales y militares que causó más de un centenar de muertos (la mayor parte guerrilleros) y que desató una nueva campaña militar birmana en el estado de Rakáin.

La campaña causó un éxodo de unos 725.000 rohinyás a la vecina Bangladesh, donde permanecen como refugiados.

Los expertos de la ONU consideran a los mandos militares los responsables de los crímenes cometidos durante la campaña militar, empezando por su máximo responsable, el general Min Aung Hlaing.


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