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La ONU ensalza el poder de decisión de las mujeres en materia reproductiva

Una enfermera atiende a una madre y su recién nació en el Hospital Escuela Universitario en Tegucigalpa (Honduras). EFE/Archivo

Una enfermera atiende a una madre y su recién nació en el Hospital Escuela Universitario en Tegucigalpa (Honduras). EFE/Archivo

EFE

El poder de las mujeres a la hora de decidir cuándo y cuántos hijos tener repercute directamente en el desarrollo económico y social de las poblaciones, según el “Informe sobre el estado de la población mundial de 2018" elaborado por El Fondo de Población de Naciones Unidas (UNFPA).

La directora Ejecutiva de UNFPA, Natalia Kanem, presentó hoy el estudio en Londres haciendo hincapié en que la “posibilidad de elegir” en materia reproductiva puede “cambiar el mundo”.

Tal y como explicó Kanem a Efe, la falta actual de opciones en la toma de estas decisiones afecta a las tasas de fecundidad, tendentes a ser más altas o más bajas de lo que la población querría.

Así, en los países menos desarrollados, concentrados en el África subsahariana, la fertilidad asciende a una media de más de cuatro hijos por mujer como consecuencia de la falta de educación sexual y de acceso a métodos anticonceptivos que hacen, según el estudio, que tengan más descendencia de la que inicialmente desearían.

Por el contrario, en los países más desarrollados de Europa y América el obstáculo radica en la baja fertilidad, condicionada por la presión económica y laboral que les obliga a reducir su estirpe para poder conciliar su vida profesional y personal.

Problemas que contrastan pero que a la vez surgen de una causa común, los límites, de todo tipo, a los que tienen que enfrentarse las féminas para planificar su proyecto familiar.

El informe destaca que, por ejemplo, “cuando una mujer tiene la posibilidad de evitar o retrasar el embarazo, y dispone de los medios para hacerlo, ejerce un mayor control sobre su salud y sobre su trabajo para alcanzar el pleno potencial económico”.

Asimismo, refleja la tendencia que existe a nivel mundial de disminución de la tasa de fecundidad en casi todos los países durante los últimos 150 años.

Antes de la década de 1960, indica, el promedio mundial era de 5 hijos por mujer, mientras que en la actualidad las tasas de fecundidad de la mayoría de los países con poblaciones superiores a 1 millón de habitantes son iguales o inferiores a 2,5.

Sin embargo, para Kanem, esta tendencia no va a suponer un problema en el futuro de reducción de la población y agregó que la cantidad de habitantes de un territorio “no establece su bienestar”.

“Si esto fuera verdad países como Nigeria, China, Indonesia o la India serían paraísos”, relató la responsable, al tiempo que insistió en que “tener mucha gente no garantiza de forma mágica el desarrollo”.

Lo que sí lo hace, a su juicio, es que “la población esté educada, tenga empleo y pueda vivir con el dinero que gana”.

Kanem resaltó la importancia de que los gobernantes de cada país “establezcan políticas para que las personas tengan libertad a la hora de elegir” el número de hijos que desean tener.

Uno de los gráficos recogidos en el estudio muestra la descendencia de un grupo de mujeres nacidas en 1974 de una veintena de países con tasas de fecundidad bajas, entre los que se encuentran Estados Unidos, Francia, Reino Unido, Australia o Alemania.

De todos los países, España se sitúa en el último, con un 26 % de estas mujeres no han tenido hijos, un 29 % que ha tenido uno, un 37 % dos y tan solo un 8 % tres o más.

El documento concluye que ningún país puede afirmar “que todos sus ciudadanos disfrutan de sus derechos reproductivos en todo momento” y que la mayoría de parejas “no pueden tener el número de hijos que anhelan”.

Ya sea porque “carecen del apoyo económico y social necesario para mantener el tamaño de familia que desean o porque carecen de los medios necesarios para controlar los embarazos”.


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