Cuba usa gritos y ruido para acallar denuncia de EEUU sobre presos políticos

EFE

Cuba optó hoy por dejar de lado la diplomacia en la ONU y boicoteó a gritos y con mucho ruido la presentación de una campaña estadounidense sobre los presos políticos en la isla.

"Nunca en toda mi vida había visto diplomáticos comportarse como la delegación cubana lo hizo hoy", resumió tras el encuentro la estadounidense Kelley Currie, representante del país en el Consejo Económico y Social de Naciones Unidas.

La sala de ese órgano fue escenario de una situación pocas veces vista en la ONU, con una veintena de diplomáticos impidiendo a gritos y con fuertes golpes sobre las mesas la normal celebración de un acto organizado por otro Estado miembro.

La delegación cubana, que había pedido a Naciones Unidas la cancelación del evento por considerar que violaba las normas de la organización, se presentó finalmente en la cita encabezada por su embajadora, Anayansi Rodríguez.

Tras unas discusiones que retrasaron el inicio, el acto arrancó con un discurso de Currie, interrumpido inmediatamente por los diplomáticos cubanos con golpes sobre las mesas y con Rodríguez pronunciando su propio discurso al mismo tiempo y fuera de micrófono.

Aunque la embajadora cubana abandonó la sala en un momento dado, otros miembros de la misión le fueron tomando el testigo y tratando de acallar con gritos y más ruido el resto de intervenciones, entre otras la del secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), Luis Almagro.

También se escucharon consignas como "Cuba sí, bloqueo no" o voces en contra de Almagro, que denunció que el "modelo cubano de represión y opresión" se ha exportado a otros países como Nicaragua o Venezuela.

La campaña presentada por Estados Unidos, titulada "?En prisión por qué?" busca llamar la atención de la comunidad internacional sobre la existencia de unos 130 prisioneros políticos en Cuba, algo que según Washington es una "señal explícita de la naturaleza represora del régimen" y una "violación flagrante de las libertades fundamentales".

Currie, en declaraciones a los periodistas, defendió que el Gobierno de La Habana debería estar "avergonzado" por el "comportamiento de matón" mostrado hoy por sus diplomáticos.

"Uno se pregunta, si los diplomáticos de este Gobierno se comportan así, ?cómo se comportará la policía? Se entiende por qué la gente tiene miedo a hablar, por qué se manda a gente a la cárcel por hablar", insistió la representante estadounidense.

Currie explicó que, como personal diplomático, los miembros de la delegación cubana estaban autorizados a asistir al acto, pero lamentó que su único objetivo fuese "gritar a aquellos con quien no están de acuerdo".

Por su parte, la embajadora cubana acusó a Estados Unidos de "mancillar el nombre de las Naciones Unidas, utilizando su "nombre y el emblema" en un acto "contra un Estado miembro, simulando apoyo internacional a su falaz campaña".

Rodríguez calificó el evento estadounidense de "comedia política" con "actores de reparto de oscuro historial al servicio de una potencia extranjera".

"Cuba se enorgullece de su ejecutoria en materia de derechos humanos, la cual desmiente cualquier manipulación en su contra. Estados Unidos sí que carece de moral para dar lecciones y mucho menos en esta materia", dijo la diplomática en una declaración leída ante los periodistas, tras la que no aceptó preguntas.

Entre quienes apoyaron a Cuba hoy estuvo la delegación de Bolivia, cuyo embajador, Sacha Llorenti, acusó a Washington de tratar de "instrumentalizar a Naciones Unidas".

"Estados Unidos no tiene autoridad moral para hablar de derechos humanos", insistió Llorenti en declaraciones a los periodistas.

"?Por qué no organizamos una reunión sobre los abusos y torturas en Guantánamo o en Abu Ghraib? ?Por qué no hacemos una reunión sobre un millón de muertos en Irak? ?Por las decenas de miles de muertos después de la intervención en Libia?", se preguntó.

El choque de hoy se produjo en plena campaña cubana en Naciones Unidas en contra del embargo estadounidense, algo que hace todos los años de cara a la resolución que cada otoño aprueba la Asamblea General de la ONU pidiendo el fin de esa medida.

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