Alex Cora, feliz de volver a Houston, y hacerlo con el orgullo de ser latino

EFE

La figura del piloto novato, el puertorriqueño Alex Cora, ya forma parte de la historia del béisbol de las Grandes Ligas, al ser capaz de establecer la mejor marca de todos los tiempos con los Medias Rojas de Boston tras conseguir el equipo 108 victorias durante la temporada regular.

Lo hizo después de haber sido el hombre de confianza del manejador de los Astros de Houston, A.J. Hinch, con quien, la pasada temporada, guió al equipo tejano a su primer título de la Serie Mundial, que ahora quiere conseguir como máximo responsable de la franquicia de Boston.

El obstáculo a superar serán precisamente los Astros, con quienes los Medias Rojas disputan la Serie de Campeonato de la Liga Americana en un duelo al mejor de siete, que ahora está empatado a 1-1 tras los dos primeros partidos disputados en el Fenway Park de Boston.

Los próximos tres se jugarán en el Minute Maid de Houston, donde Cora ha vuelto feliz y orgullo de haber dejado en alto el pabellón de los profesionales latinoamericanos que compiten en el mejor béisbol del mundo.

"Soy consciente que represento a los latinos. Represento a los puertorriqueños. Sé que esta plataforma es sumamente gigante", reiteró Cora a los periodistas a su llegada a Houston. "Desde siempre, cuando era jugador tenía muy claro que forma parte de la esperanza que tiene nuestra comunidad de cara a demostrar que podemos hacer bien casos en cualquier nivel profesional".

Cora es consciente que el haber sido elegido como el manejador número 47 de los Medias Rojas era ya un hito histórico para todos los latinoamericanos de las Grandes Ligas, pero también una responsabilidad que le obligaba a demostrar que su elección fue merecida y no por ser el primero de una minoría.

"Mi compromiso desde que llegué a la franquicia no fue solo deportivo sino también social y de ahí que me implique de inmediato con todo lo relacionado con las ayudas a los afectados por los huracanes Irma y María que devastaron mi tierra natal de Puerto Rico".

El compromiso de Cora hizo que los ejecutivos, varios jugadores de los Medias Rojas, y el alcalde de Boston, Marty Walsh, se decidiesen a acompañarlo a Puerto Rico, en un avión privado, para entregar 10 toneladas de suministros en Caguas, su ciudad natal.

Sin embargo, su labor humanitaria, en ningún momento, condicionó o le quito entrega al frente de los Medias Rojas, a los que desde el primer momento lo estableció como un equipo ganador.

Pero aunque Cora no pierde de vista su compromiso con su comunidad, considera que si ha de hacer bien su trabajo, es preciso entregarse a sus labores cotidianas para no abrumarse.

"El hecho de haber llegado a la Serie de Campeonato demuestra que he tratado de compatibilizar lo mejor posible mis responsabilidades de ciudadano que tengo obligaciones con mi comunidad y a la vez profesional que me debo en cuerpo y alma a una organización excepcional", subrayó Cora. "Lo mismo que me sucedió con Houston".

Cora no tenía experiencia como capataz de Grandes Ligas cuando fue contratado por Boston, pero había dirigido y fungido como gerente general de los Criollos de Caguas en el béisbol invernal de Puerto Rico.

Además, fue el gerente general de la selección puertorriqueña que llegó a la final del Clásico Mundial de Béisbol del 2017 y el año pasado vivió su mejor experiencia profesional al conseguir el título de la Serie Mundial como entrenador reserva de los Astros.

Sin olvidar que como pelotero jugó 13 temporadas e las Grandes Ligas y también fue comentarista de televisión con la cadena ESPN.

Antes de aceptar el puesto con Boston, Cora fue entrevistado por los Tigres de Detroit y los Mets de Nueva York. Para el boricua, fue importante destacarse como cualquier otro candidato y no precisamente por ser latino.

"Entrando a las entrevistas se me veía como minoría, como latino", admitió Cora. "No es que no me estaban dando oportunidad, pero lo veía como que me estaba poniendo límites. De la manera que quería que las organizaciones me vieran como una persona capaz de ser dirigente en Grandes Ligas y profesional capaz".

Cora espera que su aportación abra el camino a otros latinoamericanos a los puestos de dirigentes como sucede con los más de 200 jugadores latinos que ya compiten en el mejor béisbol del mundo.

No sucede lo mismo en el apartado de los dirigentes, dado que Cora es apenas el tercer manejador latino que hay en las Grandes Ligas junto con Rick Rentería de los Medias Blancas y Dave Martínez de los Nacionales de Washington.

El venezolano Ozzie Guillén, quien ganó la Serie Mundial como piloto de los Medias Blancas en el 2005, es el único latino que ha conquistado un Clásico de Otoño como manejador.

"Eso significa que los latinos también estamos capacitados para triunfar en puestos de responsabilidad, al margen de nuestro origen", subrayó Cora. "Houston me abrió las puertas con esa mentalidad de considerar mi talento, no mi origen, y volver aquí siempre será algo muy especial, que además me llena de orgullo como puertorriqueño y latinoamericano".

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