Buscan en Chile reducir la virulencia de las infecciones transmitidas por bacterias

EFE

Un estudio desarrollado en Chile ha logrado determinar los mecanismos por los cuales las bacterias que causan enfermedades infecciosas son capaces de salir de su cromosoma original y traspasar genes infectados a otros microorganismos.

Dicho proceso es necesario para que bacterias como la salmonella puedan causar una patología, señalaron a Efe los responsables del estudio, realizado en el Instituto de Inmunología e Inmunoterapia (IMII) y dirigido por la doctora Susan Bueno.

El trabajo fue publicado recientemente por la revista científica Scientific Report, de Nature, y permitirá desarrollar nuevas estrategias para inhibir ese mecanismo de virulencia bacteriana y avanzar hacia terapias capaces de combatir cepas más virulentas y resistentes a los antibióticos.

Para los investigadores, se trata de avances relevantes, pues son microorganismos aparecidos en la última década que poseen una drástica resistencia a los tratamientos.

En ese contexto, advirtieron sobre la necesidad de avanzar en plataformas de diagnóstico más rápidas, ante la probabilidad de ingreso de cepas más dañinas en futuros brotes.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), la resistencia de bacterias y otros microorganismos a los antibióticos representa "una de las mayores amenazas para la salud mundial, la seguridad alimentaria y el desarrollo" en el siglo XXI, al prolongar la duración de las enfermedades y aumentar el riesgo de muerte de millones de personas.

En el estudio se describe "cómo en la salmonella existen grupos de genes que son capaces de 'salirse' del cromosoma, evento que es importante cuando la bacteria está causando una infección", explicó la doctora Bueno.

Ese proceso permite a la bacteria transmitir los genes a otros microorganismos, precisó y añadió que luego buscan "identificar el fenómeno en una cantidad importante de bacterias patógenas".

"Nos dimos cuenta de que muchas de ellas, causantes de enfermedades en humanos e incluso en plantas, comparten esta característica", destacó.

El estudio reportó cómo muchas "islas genómicas", una región del ADN que codifica rasgos de las bacterias, albergan genes que hacen variar la maquinaria molecular necesaria para la escisión del cromosoma bacteriano, señaló la investigadora, cuyo equipo integran ocho científicos del IMII.

De esta forma, precisó, la presencia de estos grupos favorece la dinámica de escisión de las islas genéticas, lo que termina modulando la virulencia de las bacterias, es decir, su potencial dañino para el organismo.

Los análisis determinaron una nueva familia de islas genéticas para una bacteria similar a la "ROD-21", involucrada en la virulencia de la salmonella, en la que se encontró un conjunto de genes con capacidad de escindirse del cromosoma y transmitirse a otros microorganismos, determinando así la severidad de la enfermedad en un individuo.

Para Bueno, la comprensión de este mecanismo es extrapolable a otras bacterias relacionadas con patologías de impacto similar, como la Vibrio Cholerae, que causa el cólera.

Esta última tiene la capacidad de transmitir el gen que produce la toxina colérica desde un organismo a otro que no la tiene, indicó.

En el laboratorio "hemos observado que la salmonella tiene la misma capacidad de multiplicar las bacterias patógenas que permiten causar las enfermedades", dijo, y explicó que ambas bacterias tienen como poblaciones de mayor riesgo a niños pequeños, adultos mayores y personas inmunosuprimidas.

El estudio del equipo liderado por Bueno supone la primera etapa de un trabajo que ahora continúa con un proyecto para la identificación de herramientas, ya sean fármacos o moléculas, destinadas a inhibir el proceso de replicación, frenando la transmisión de los genes causantes de las enfermedades bacterianas.

De ese modo, quieren "proyectarlo como un potencial nuevo antibiótico o tratamiento, ya que al detener este proceso se reduce la capacidad de la bacteria de causar enfermedad", subrayó.

Explicó que al inhibir la replicación de la bacteria en el proceso de infección, el resultado sería mejorar la respuesta del sistema inmune en su eliminación y un menor tiempo de recuperación para el paciente.

"Estamos en proceso de poder identificar esas moléculas para aplicarlo no solo en salmonella, sino también en cólera y otras bacterias causantes de neumonía, por ejemplo, además de ciertos patógenos que afectan a las plantas", señaló.

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