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Futuro comandante en Corea reconoce que riesgo de cancelar maniobras

Un avión F/A-18E Super Hornet aterriza en la cubierta del portaaviones nuclear "USS George Washington" durante unas maniobras militares conjuntas de Estados Unidos y Corea del Sur, en el Mar Amarillo (Mar Occidental), en Corea del Sur. EFE/SONG KYUNG-SEOK/POOL

Un avión F/A-18E Super Hornet aterriza en la cubierta del portaaviones nuclear “USS George Washington” durante unas maniobras militares conjuntas de Estados Unidos y Corea del Sur, en el Mar Amarillo (Mar Occidental), en Corea del Sur. EFE/SONG KYUNG-SEOK/POOL

EFE

La cancelación de unas maniobras militares en la península de Corea supuso “un riesgo prudente” necesario para poder mejorar las relaciones con Pionyang, dijo hoy el general Robert Abrams, que está llamado a asumir el mando de las fuerzas de su país en Corea del Sur.

“Yo diría que la suspensión de las maniobras este pasado agosto fue un riesgo prudente si es que deseamos cambiar nuestra relación con Corea del Norte”, reconoció Abrams durante su audiencia de confirmación en el Comité de Servicios Armados del Senado.

El militar, que en caso de ser confirmado dará el relevo al general Vincent Brooks como máximo responsable de las tropas estadounidenses apostadas en la península de Corea, restó así importancia a la cancelación de los ejercicios militares llamados Guardián de la Libertad, que tropas del país y surcoreanas celebran anualmente.

Pese a que Abrams calificó estas maniobras de “claves”, destacó que la decisión de cancelarlas, que partió de la Casa Blanca, tuvo “un leve efecto” en la preparación de las tropas.

Opinó que algunos “reajustes” son necesarios si es que Washington quiere construir una relación de confianza con Pionyang.

El general también fue cuestionado sobre la posible cancelación de nuevas prácticas castrenses en la región por las actuales negociaciones entre los Gobiernos del presidente, Donald Trump, y del líder de Corea del Norte, Kim Jong-un, en las que Washington aspira a conseguir que Pionyang renuncie a su programa nuclear.

“Las maniobras previstas para esta primavera -los principales ejercicios-, por lo que yo sé, continúan con sus preparativos”, indicó Abrams.

En las últimas semanas este ha sido un punto de desencuentro entre el Pentágono, que considera que la cancelación de los ejercicios castrenses puntual, y la Casa Blanca, que se ha mostrado partidaria de suspender todas las maniobras mientras avanzan las negociaciones.

“Esa es una futura decisión que deben tomar los líderes de la alianza”, concluyó Abrams, en referencia a Trump y al presidente de Corea el Sur, Moon Jae-in.

El Pentágono mantiene cerca de 28.500 desplegados en Corea del Sur, lo que supone un gasto anual en torno a los 1.600 millones de dólares, cuyo pago se dividen a partes iguales Washington y Seúl.


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