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Comisión Global aboga por regulación de drogas para debilitar a los cárteles

Fotografía tomada el 5 de noviembre de 2017, de un operativo de destrucción de amapola, en la sierra de Ajuchitlán, en el estado de Guerrero (México). EFE/Archivo

Fotografía tomada el 5 de noviembre de 2017, de un operativo de destrucción de amapola, en la sierra de Ajuchitlán, en el estado de Guerrero (México). EFE/Archivo

EFE

La regulación de las drogas ilegales permitiría retomar el control del mercado y debilitaría al crimen organizado, asegura el nuevo informe de la Comisión Global sobre Política de Drogas, integrada por líderes políticos y personalidades de influencia mundial, presentado hoy en la capital mexicana.

La prohibición favoreció que organizaciones criminales asumieran el control del “vasto comercio ilegal de drogas”, y quitárselo es hoy un elemento central de los llamados a la regulación, asegura el informe “Regulación: El control responsable de las drogas”.

“La prohibición está mal y está causando mucho daño, la prohibición debe ser eliminada y en su lugar debemos tener políticas basadas en la regulación”, dijo en la presentación del documento el exmandatario mexicano Ernesto Zedillo (1994-2000), miembro de la Comisión.

El documento considera que si bien la regulación puede empujar a los grupos criminales a otras actividades ilegales y aunque no representa “una bala de plata” que resuelva todos estos problemas, sí puede desempoderar a esas agrupaciones.

La regulación “es una parte crítica de la reforma de política de drogas” si lo que se pretende es “reducir el mercado ilegal y los daños de la prohibición”, destacó el informe.

Como ejemplo de los alcances actuales que tiene la actividad criminal, el texto subraya que la Organización de Estados Americanos (OEA) ha descrito que el crimen organizado está involucrado en tráfico de armas y de personas, contrabando y falsificación.

El 65 % de los grupos implicados en el tráfico de drogas en Europa, según la Europol, también están implicados en otras formas de criminalidad, abundó la Comisión en su informe.

El documento examina la manera en que los Gobiernos pueden tomar el control de los mercados de drogas mediante una regulación responsable que desempodere a las organizaciones criminales que hoy se benefician de su trasiego ilegal.

“Una transición hacia la regulación puede reducir progresivamente la escala de los mercados de drogas ilegales, las actividades del crimen organizado y el daño que causan, y el poder y la influencia general del crimen organizado”, resalta.

Asimismo, identifica el alcance y el impacto del proceso de regulación, el cual, considera, debe darse de una manera cautelosa y gradual y en todo momento tener como guía la protección de los derechos humanos y la salud pública.

Enfatiza que el proceso de regulación efectiva del mercado requiere establecer reglas y parámetros de aquello que está permitido y asegurar su cumplimiento.

A diferencia de la legalización, que un mero proceso de hacer que algo deje de ser ilegal, la regulación o los mercados regulados son “el punto final de un proceso en que un sistema de reglas gobierna la producción, oferta y uso de drogas”, apunta.

Los Estados, señala la Comisión, deberían considerar identificar la vías de regulación que mejor se adapten a su contexto nacional y sus limitaciones en función de sus marcos institucionales, sociales y culturales.

También “deberían considerar experimentar con la regulación incremental de drogas de menor potencia”, señala el documento.

La Comisión recomendó abrir procesos participativos, locales y nacionales, sobre los principales problemas sociales, y debatir la evidencia y las opciones.

Asimismo, impulsar las oportunidades de desarrollo que ofrece la regulación de los mercados de drogas, lo cual se puede lograr al redistribuir los recursos para mitigar los cambios previstos en la actividad del crimen organizado.

Aconsejó igualmente que en cualquier transición hacia la regulación se tomen en cuenta los intereses de las personas y las comunidades que debido a la pobreza están involucradas en actividades ilegales no violentas.

La Comisión Global sobre Política de Drogas fue firmada en 2011 por líderes políticos, personalidades culturales y de influencia mundial y actualmente la forman 22 miembros, incluidos 12 exjefes de Estado o de Gobierno y dos premios Nobel.

La misión de esta entidad es promover reformas a la política de drogas basadas en la evidencia a nivel internacional, nacional y regional.


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