Anuncio

Casa de España, lazo que unió intelectuales exiliados con México hace 80 años

Fotografía de archivo del Colegio de México. EFE/Archivo

Fotografía de archivo del Colegio de México. EFE/Archivo

EFE

Durante los últimos meses de la Guerra Civil, la Casa de España ayudó a que decenas de intelectuales y científicos españoles llegaran a México, favoreciendo un intercambio con los pensadores latinoamericanos que sigue arrojando frutos hasta hoy.

La que fuera semilla del Colegio de México cumple 80 años de su fundación con el fin de que los intelectuales españoles que estaban en zonas ocupadas o amenazadas por el bando sublevado durante la Guerra Civil (1936-1939) pudieran salir del país, para impartir cursos y conferencias en México.

Algunas de las figuras que llegaron a México a través de la Casa de España, que tuvo el apoyo del presidente Lázaro Cárdenas, fueron el poeta León Felipe, el filósofo José Gaos, el médico Isaac Costero, el neurólogo Gonzalo Rodríguez Lafora y el político José Giral, quien fuera presidente del Gobierno de la República en el exilio.

En un principio, en 1938, se trajo únicamente a una docena de personas, mientras que al año siguiente este número ascendió a 40.

Unas cifras que no son “abrumadoras”, si se tiene en cuenta que el exilio que llegó a México antes de los años cuarenta abarcó a unas 10.000 personas, afirma a Efe Clara Eugenia Lida, profesora investigadora del Centro de Estudios Históricos del Colegio de México.

Sin embargo, es una “gota de agua muy importante” porque esta iniciativa permitió “recoger la crema y nata de una intelectualidad española obligada a exiliarse”.

Pese a su nombre, la Casa no estaba constituida en un edificio como tal, sino que contaba con un par de oficinas en el centro histórico de Ciudad de México.

Estas eran más bien un espacio administrativo desde el cual se coordinaban las actividades que realizaban sus integrantes, quienes también participaban con otras instituciones mexicanas.

La llegada de los intelectuales y artistas españoles a México supuso “una inseminación mutua de cultura, de formas de conocimiento”, argumenta Lida.

Por ejemplo, los españoles “se abrieron a nuevas formas de pensar sus disciplinas”, después de encontrar “espacios, historias y ambientes nuevos”.

“Hubo influencias mutuas y recíprocas que fueron muy enriquecedoras para la vida cultural de México”, considera la profesora.

Durante los años en que estuvo en funcionamiento, la Casa de España -que fue presidida por el diplomático y escritor Alfonso Reyes- recibió críticas por parte de la prensa conservadora.

Fueron numerosos los artículos que denunciaban que el Gobierno mexicano gastara recursos nacionales en traer al país a personas que “habían sido catalogados como izquierdistas peligrosos, rojos”, explica la académica.

Después de que Manuel Ávila Camacho ganara las elecciones en 1940, “se empieza a vislumbrar una cierta tendencia política con la que no necesariamente se puede saber si va a apoyar tanto a los republicanos”.

Por eso, la Casa de España se reconvierte y pasa a ser El Colegio de México, institución que se quedó con un grupo más reducido de académicos e intelectuales que se centró en las ciencias sociales y las humanidades.

“Nació con limitaciones económicas, presupuestales, y no tenía derecho exactamente a emitir títulos académicos”, pero becaba a sus alumnos y organizaba seminarios de investigación. “Tenía una función más bien de incentivo que estrictamente de colegio académico”, indica Lida.

A pesar de su breve existencia como tal (1938-1940), el impacto de la Casa de España no se redujo al que tuvo “en una etapa inicial y breve”, sino que siguió aportando al mundo de las ciencias sociales y humanidades mexicanas.

“Hubo muchos profesores de los primeros intelectuales, de la ‘primera hornada’, que fueron vinculándose mucho con la nueva institución” y llegaron a ser eminencias de diversas materias, como los antropólogos Pedro Carrasco y Ángel Palerm, recuerda la profesora.

En 2001, El Colegio de México recibió el Premio Príncipe de Asturias de Ciencias Sociales, por ser, de acuerdo con el jurado, un “foco de irradiación de la cultura española” que contribuye a fortalecer los lazos entre el país latinoamericano y España.


Anuncio