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Gobierno busca la ayuda de India para frenar a China y estabilizar Afganistán

El secretario de Estado de los Estados Unidos, Mike Pompeo. EFE/Archivo

El secretario de Estado de los Estados Unidos, Mike Pompeo. EFE/Archivo

EFE

Los secretarios de Estado y de Defensa, Mike Pompeo y James Mattis, viajan hoy a Nueva Delhi con cuatro objetivos: frenar la expansión de China, reforzar la alianza con el Gobierno indio para estabilizar Afganistán y persuadirle para que deje de comprar petróleo iraní y armamento ruso.

Pompeo y Mattis se reunirán el jueves con sus homólogas indias, Sushma Swaraj y Nirmala Sitharaman, en el primer “Diálogo ministerial 2+2", una iniciativa que lanzaron ambos países en 2017.

El viaje, según expertos consultados por Efe, se engloba en la estrategia del Ejecutivo del presidente Donald Trump para lograr una región del Indo-Pacífico “libre y abierta”: una idea de Asia que otorga una posición central a la India y da una mayor importancia a Australia e Indonesia, en un intento por contener a China.

Ese concepto del Indo-Pacífico es herencia del Gobierno de Barack Obama (2009-2017), que solía referirse a la región con el término de “Asia-Pacífico”, pero que también promovió alianzas para frenar la expansión china en el Índico, explicó a Efe Michael H. Fuchs, que entre 2013 y 2016 fue el subsecretario de Estado adjunto para Asia Oriental y el Pacífico en el Departamento de Estado.

“Lo que vemos aquí es que EE.UU. y China reconocen la amenaza potencial de una China en alza y quieren, al menos, estar de acuerdo sobre cuáles son sus capacidades estratégicas para detenerla o compensar su poder”, apuntó Fuchs.

Pekín, implicado en disputas territoriales en los mares de la China Meridional y Oriental, busca ahora expandirse en el Índico porque una cantidad significativa del petróleo y el gas que consume recorre esas aguas y, además, porque el océano es la vía más rápida hacia sus mercados en el África Subsahariana.

China será indirectamente protagonista del “Diálogo ministerial 2+2", pero los analistas apuntan a Afganistán como otro de los puntos centrales, ahora que las conversaciones de paz con los talibanes vuelven a estar sobre la mesa.

Un funcionario del Departamento de Estado rechazó confirmar en declaraciones a la prensa si se abordará ese tema, pero aseguró que el país tiene una comunicación “extremadamente cercana” con la India sobre Afganistán porque reconoce su papel central en el desarrollo de ese país, al que ha otorgado 3.000 millones de dólares desde 2001.

Nueva Delhi, por su parte, valora positivamente la presencia de tropas estadounidenses en Afganistán y no quiere su retirada tras 17 años de guerra, afirmó Fuchs.

“La India es una gran partidaria de la presencia militar de EE.UU. en Afganistán, piensan que es necesaria para mantener la estabilidad. Y, además, la India por sí misma no puede dedicar recursos militares a Afganistán por su relación con Pakistán”, explicó.

Si Afganistán es uno de los asuntos que puede favorecer acuerdos entre Washington y Nueva Delhi; Irán y Rusia son sus dos mayores puntos de fricción, según los expertos.

En mayo, EE.UU. salió del acuerdo nuclear de 2015 con Irán y, en noviembre, planea reimponer sanciones a aquellos países que le compren petróleo, algo que afectará a la India, uno de sus clientes principales.

Para Richard M. Rossow, experto en las relaciones bilaterales en el Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales (CSIS), es “casi imposible” que Nueva Delhi reduzca a cero sus importaciones de crudo iraní porque Teherán es una aliado estratégico y, a través del puerto de Chabahar, le permite acceder a Asia Central sin pasar por Pakistán.

En las conversaciones de esta semana, la India intentará que Washington le otorgue un permiso especial para seguir comprando petróleo iraní, un tipo de exención que también solicitará para librarse de las sanciones que Washington impone a quienes compran armamento ruso.

Nueva Delhi y Moscú han acordado la compra de misiles S-400 Triumf, algo que ha molestado a Washington, ya que la India es el mayor comprador de armas del mundo y EE.UU. quiere ser su mayor proveedor.

Washington podría perdonar a Nueva Delhi por la adquisición de los misiles pero solo si el Gobierno indio se compromete a reducir la compra de armamento ruso.

Independientemente de las sanciones, de acuerdo Rossow, es posible que EE.UU. siga cortejando a la India y, al final del “Diálogo ministerial 2+2", anuncie dos acuerdos en materia militar: uno para el intercambio de información geoespacial y otro para que la India acceda a tecnología estadounidense de alto nivel.


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