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Familia de joven afroamericano se queja de la “corta” condena a expolicía

Attorney Lee Merritt, who represents Jordan Edwards' family, speak to the media after funeral services at Mesquite Friendship Baptist Church in Mesquite, Texas, USA, 06 May 2017. EFE/EPA/Archivo

Attorney Lee Merritt, who represents Jordan Edwards’ family, speak to the media after funeral services at Mesquite Friendship Baptist Church in Mesquite, Texas, USA, 06 May 2017. EFE/EPA/Archivo

EFE

La familia de Jordan Edwards, el joven afroamericano muerto el año pasado por los disparos de un policía de Texas, lamentó la condena a 15 años de cárcel que le fue impuestas, por considerarla “demasiado corta”.

"Él -en referencia a Roy Oliver, que fue expulsado de la Policía- puede ver la vida nuevamente después de 15 años, y eso no es suficiente porque Jordan no puede volver a hacerlo”, dijo a los periodistas la madrastra de Edwards, Charmaine Edwards.

Los fiscales habían pedido un mínimo de 60 años de prisión y los abogados defensores ya han anunciado que apelarán la condena a 15 años que le fue impuesta.

La condena, que sin embargo ha sido considerada por los medios locales como “extremadamente rara”, puesto que no es habitual sancionar a un policía en este tipo de casos, permitirá a Oliver acceder a libertad condicional después de 7 años y medio.

Los abogados del exagente argumentaron que están preocupados por su seguridad en prisión y pedirán a las autoridades que tomen “precauciones adicionales” para protegerlo.

Tras declararlo culpable este mismo miércoles, el jurado deliberó a última hora de la noche, antes de decidirse por esa condena de prisión, que también incluye una multa de 10.000 dólares.

Oliver, expulsado del Departamento de Policía de Balch Springs (Texas) tras el incidente, acudió junto a su compañero de patrulla a un domicilio en un barrio residencial para interrumpir una fiesta en la que había menores de edad y se consumía alcohol.

En el exterior de la casa, el acusado abrió fuego contra un vehículo en el que se encontraban cinco adolescentes afroamericanos desarmados, provocando la muerte de uno de ellos.

Según defendió el agente, efectuó los disparos que mataron al joven por creer que el vehículo se movía y un compañero suyo “estaba en peligro” por ello.

Precisamente fue la pareja de patrulla de Oliver, Tyler Gross, quien desmontó la teoría del peligro, asegurando que “nunca” temió por su vida ni sintió la necesidad de utilizar su arma.


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