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Latinos siguen sin cobrar por su labor de recuperación tras el ciclón Harvey

Fotografía del 24 de agosto de 2018, del mexicano Martín Gallardo durante sus labores en un terreno en el norte de Houston, Texas (EE.UU.). Muchos de los trabajadores latinos que llegaron a Texas para la reconstrucción del estado tras el paso del poderoso huracán Harvey en agosto de 2017 siguen padeciendo las consecuencias de la explotación laboral y robo de salarios que, denuncian, sufrieron entonces y que siguen sin poder resolver. Gallardo fue uno de los que se trasladó desde Alabama a Houston en noviembre de 2017 para trabajar en labores de remodelación tras el millonario destrozo que causó el ciclón tras alcanzar la costa texana en los últimos días de agosto del año pasado. EFE

Fotografía del 24 de agosto de 2018, del mexicano Martín Gallardo durante sus labores en un terreno en el norte de Houston, Texas (EE.UU.). Muchos de los trabajadores latinos que llegaron a Texas para la reconstrucción del estado tras el paso del poderoso huracán Harvey en agosto de 2017 siguen padeciendo las consecuencias de la explotación laboral y robo de salarios que, denuncian, sufrieron entonces y que siguen sin poder resolver. Gallardo fue uno de los que se trasladó desde Alabama a Houston en noviembre de 2017 para trabajar en labores de remodelación tras el millonario destrozo que causó el ciclón tras alcanzar la costa texana en los últimos días de agosto del año pasado. EFE

EFE

Muchos de los trabajadores latinos que llegaron a Texas para la reconstrucción del estado tras el paso del poderoso huracán Harvey en agosto de 2017 siguen padeciendo las consecuencias de la explotación laboral y robo de salarios que, denuncian, sufrieron entonces y que siguen sin poder resolver.

Roberto Gallardo, originario de Hermosillo, en el estado mexicano de Sonora, fue uno de los que se trasladó desde Alabama a Houston en noviembre de 2017 para trabajar en labores de remodelación tras el millonario destrozo que causó el ciclón tras alcanzar la costa texana en los últimos días de agosto del año pasado.

“La gran mayoría de nosotros, los que trabajamos en construcción, vamos donde estén las obras, así que convencí a los que trabajan conmigo a trasladar las máquinas a Texas”, señala en entrevista con Efe este propietario de varias excavadoras livianas para movimientos de escombros y tierras.

Luego de más de tres meses de trabajar en diferentes ciudades en el sur de Houston, Gallardo se dio cuenta de que la empresa constructora con la que hizo tratos dilataba el pago de sus honorarios y, por ende, la de sus empleados, a los que él tuvo que cancelar con parte de sus ahorros.

Héctor Guzmán, de Honduras, fue otro de los que llegó de Oklahoma a Houston a laborar durante más de seis semanas sin recibir un centavo a cambio.

“Al principio crees en la palabra del patrón, que las empresas no le pagaban a él, porque la gente a la que le hacíamos el trabajo no recibía aún dinero de la ayuda federal que le habían prometido, pero nos perjudicaba a nosotros”, relata Guzmán, quien dejó la construcción y ahora se dedica a la jardinería.

Ahora, un año más tarde, mucho de estos trabajadores latinos que perdieron entonces salarios y ahorros se animaron a buscar ayuda en organizaciones locales.

Harvey alcanzó la costa texana el 25 de agosto de 2017 como huracán de categoría 4, con vientos de hasta 130 millas por hora (210 km/h), y según las estadísticas del Centro Nacional de Huracanes (NHC), se registraron 52 tornados y más de 150 avisos de emergencia durante su paso por el estado de la estrella solitaria.

En el condado de Harris, donde se encuentra Houston, Harvey dejó cerca de 40 pulgadas de lluvia y más de 136.000 viviendas sufrieron daños estructurales.

Según un estudio de la realizado por la Universidad de Illinois en Chicago (Illinois) denominado “Los mercados de la mano de obra eventual luego del huracán Harvey”, en las primeras cuatro semanas de la reconstrucción en Houston, el 26 % de esa fuerza laboral eventual no había recibido honorarios.

“El gran obstáculo que impide a los trabajadores reclamar el robo de salario y falta de pago de sus honorarios es la falta de conocimiento para reportar esos abusos”, señala el estudio.

El informe indica que, a pesar de las advertencias de las autoridades municipales de no reportar a los indocumentados que se dediquen a las labores de reconstrucción, el 64 % de los encuestados que dijeron tener una situación migratoria irregular no sentían confianza para reclamar la falta de pago.

Ante esta situación, el alcalde de Huston, Sylvester Turner, indicó que más allá de las cifras de desplazados y viviendas destruidas, lo que debe mejorar la ciudad es prepararse para defender a los más vulnerables, especialmente a los inmigrantes indocumentados y a los adultos mayores.

“Son ellos los que han sido víctimas de pseudoempresarios y contratistas sin escrúpulos que aprovecharon el momento más frágil para engañar a los que menos se pueden defender”, aclaró Turner durante una reciente entrevista a la cadena de televisión local KPRC.

Pero muchos de los trabajadores informales que, además no cuentan con permiso para trabajar, tienen reservas al demandar o incluso reportar a los empleadores por temor a las represalias.

Al menos así lo observa Shana Khader, abogada con Equal Justice Center, una organización sin ánimo de lucro que ayuda a personas de bajos recursos a recuperar los sueldos no cobrados.

“Hay cierto sobresalto en la mayoría de los trabajadores porque creen que al reportar a su empleador, o a la persona que lo recoge en la esquina de la ferretería, algo les va a pasar, simplemente porque muchos de ellos, casi la mitad, son indocumentados”, sostiene Khader.

La abogada señala a Efe que las leyes laborales en Texas no protegen al empleado o trabajador que es víctima de represalias en contra de su empleador ya que en muchos casos “no enfrenta consecuencias legales”.


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