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Rector de UNAM exalta defensa de autonomía al conmemorar movimiento de 1968

El rector de Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), Enrique Graue, habla hoy, lunes 30 de julio de 2018, durante un acto celebrado para la conmemoración del 50 aniversario del movimiento estudiantil de 1968, en Ciudad de México (México). EFE

El rector de Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), Enrique Graue, habla hoy, lunes 30 de julio de 2018, durante un acto celebrado para la conmemoración del 50 aniversario del movimiento estudiantil de 1968, en Ciudad de México (México). EFE

EFE

El rector de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), Enrique Graue, exaltó hoy la defensa de la autonomía de la institución durante la conmemoración del 50 aniversario del movimiento estudiantil de 1968, el cual terminó con la masacre del 2 de octubre.

La madrugada del 30 de julio de 1968, el Ejército destruyó con una bazuca la puerta de la Preparatoria 1 de San Ildefonso. Aquel día, el entonces rector de la UNAM, Javier Barros Sierra, izó la bandera a media asta en señal de luto por violación a la autonomía de la institución.

“En un acto de violencia desmesurada, el Ejército hizo volar la puerta colonial de San Ildefonso en pedazos e ingresó a ese recinto histórico deteniendo a sus ocupantes”, recordó Graue en el acto celebrado en el campus de Ciudad Universitaria en el sur de la capital.

“El oficialismo de la época, en su insensibilidad, soberbia e incomprensión calificó el acto como necesario y protector de la Universidad”, añadió.

Graue recordó este lunes la que calificó como una “valiente defensa” de la autonomía universitaria que hizo en aquel momento Barros Sierra, “defensa que sigue siendo vigente y que nos une a todos”.

Recordó las palabras de Barros Sierra, quien tras conocer los hechos consideró aquel como “un día de luto para la Universidad Nacional” y advirtió: “La autonomía está amenazada gravemente. La autonomía no es una idea abstracta; es un ejercicio que debe ser respetable y respetado por todos”.

“No cedamos a provocaciones; la Universidad es lo primero. Permanezcamos unidos para defender dentro y fuera de nuestra casa las libertades de pensamiento, de reunión, de expresión y la más cara de todas ellas, nuestra autonomía”, añadió el entonces rector.

Graue rememoró que en las semanas y meses siguientes el movimiento estudiantil continuó “y tuvo un trágico desenlace”, con la matanza del 2 de octubre de 1968 en Tlatelolco.

Señaló que actualmente la autonomía le permite a la UNAM organizarse y determinar su rumbo y condiciones académicas, así como enseñar, investigar y difundir la cultura.

Igualmente, le permite administrarse y elegir a sus propias autoridades, y con ella “la Universidad enfrenta los embates políticos y la injerencias externas a nuestra vida académica”.

Señaló que este año la UNAM, en compañía de otras casas de estudio involucradas en el movimiento estudiantil, continuará conmemorando eventos “y haciendo los balances necesarios de su importancia histórica”, como el acto de hoy sirvió para recordar la figura de Barros Sierra.

En 1968 surgieron movimientos y manifestaciones de trabajadores y estudiantes en el mundo enmarcados en la llamada Primavera del 68.

En México, el movimiento comenzó a fines de julio en protesta contra la violencia policial y se fortaleció luego de la represión e intervención militar de instituciones educativas de la UNAM y el Instituto Politécnico Nacional (IPN).

En agosto y septiembre, estudiantes y maestros formaron un frente, crearon el Consejo Nacional de Huelga, salieron a las calles a protestar y exigieron el cumplimiento de un pliego petitorio al gobierno el presidente Gustavo Díaz Ordaz, incluyendo la liberación de presos políticos y el cese de autoridades involucradas en represión.

El 2 de octubre de ese año, a pocos días de que se inauguraran los XIX Juegos Olímpicos en México, el batallón Olimpia, un grupo de elite del Ejército, reprimió a balazos una concentración de miles de estudiantes en la Plaza de las Tres Culturas en Tlatelolco, dejando un saldo oficial de 37 muertos, aunque activistas de entonces afirman que fueron al menos unos 400.


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