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ONU insiste a Birmania en que tienen que investigarse abusos contra rohinyás

La enviada especial de la ONU para Birmania, Christine Schraner Burgener (c), a su llegada al aeropuerto Sittwe para viajar a Maungdaw en la frontera con Bangladesh en el estado Rakáin (Brimania). EFE/Archivo

La enviada especial de la ONU para Birmania, Christine Schraner Burgener (c), a su llegada al aeropuerto Sittwe para viajar a Maungdaw en la frontera con Bangladesh en el estado Rakáin (Brimania). EFE/Archivo

EFE

El Consejo de Seguridad de la ONU insistió hoy a Birmania en que tiene que haber una investigación “transparente e independiente” de los abusos sufridos por la minoría rohinyá durante la crisis que ha forzado la huida de más de 700.000 personas del país.

Los quince países del Consejo, además, quieren ver progresos de cara al eventual retorno de esos refugiados desde la vecina Bangladesh, según dijo a los periodistas el presidente de turno de este órgano, el sueco Olof Skoog, tras una reunión a puerta cerrada.

El encuentro fue el primero entre el Consejo de Seguridad y la enviada especial de la ONU para Birmania, Christine Schraner Burgener, nombrada el pasado mes de abril.

Los miembros del Consejo, tras analizar la situación, destacaron algunos progresos en la situación de Birmania, entre ellos la creación por parte del Gobierno de una comisión independiente de investigación sobre la crisis de los rohinyás.

Según Skoog, algunos países -entre ellos Suecia- consideran que los avances son por ahora insuficientes, pero están a favor de mantener la unión con el resto de miembros y seguir trabajando para lograr mejoras.

Preguntado al respecto, el embajador sueco dio a entender que el Consejo de Seguridad no se está planteando por el momento la posibilidad de aumentar la presión sobre Birmania imponiendo o amenazando con imponer sanciones al país.

Esa postura fue respaldada por Schraner Burgener, que destacó la buena cooperación con la ONU mostrada hasta ahora por las autoridades y consideró que Birmania no es un país que esté respondiendo por la presión internacional.

Desde que en agosto de 2017 arrancó la crisis de los rohinyás, más de 700.000 miembros de esa minoría musulmana se han refugiado en Bangladesh, escapando de las operaciones armadas llevadas a cabo por el Ejército birmano en el estado de Rakáin (antiguo Arakan).

La ONU llegó a referirse a lo ocurrido en Rakáin como una “limpieza étnica” y, según el alto comisionado para los Derechos Humanos, Zeid Ra’ad al Hussein, la persecución contra los rohinyás continúa forzando a muchos a huir.


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