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México mejora sus capacidades para medir la calidad del aire

Vista general que muestra a la Ciudad de México con niveles de contaminantes en la atmósefera visibles. EFE/Archivo

Vista general que muestra a la Ciudad de México con niveles de contaminantes en la atmósefera visibles. EFE/Archivo

EFE

México mejoró sus capacidades para medir la calidad del aire al poner en marcha un equipo de alta precisión que permite entender mejor la dispersión de los contaminantes, informó hoy la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

Según indicó la casa de estudios en un comunicado, la tecnología “Liddar Dopper”, ubicada en su Centro de Ciencias de la Atmósfera (CCA), es capaz de hacer un muestreo sistemático en la vertical, lo que ayudará a entender los procesos dinámicos y “ofrecerá una nueva visión de la atmósfera”.

“Medir la verticalidad de la atmósfera es fundamental para saber porqué en un sitio llueve más que en otro y entender los procesos de transporte de contaminantes, aspectos que tienen una relación directa con la dinámica meteorológica local”, explicó en el boletín el coordinador del equipo de medición, Carlos Abraham Ochoa.

Las cualidades de “Liddar Dopper” también permitirán a los científicos mejorar los pronósticos que emiten sobre el clima del país.

Ochoa aclaró que lo que se hacía hasta ahora, medir en la superficie, “no es suficiente”, ya que esto limita el campo de estudio de los especialistas a la cobertura urbana o vegetal.

La nueva herramienta brindará información sistemática del perfil vertical del viento en sus tres componentes, sirviéndose de un láser y un receptor que mide la cantidad de energía que se retrodispersa debido a los aerosoles presentes en la atmósfera.

En términos científicos, que la energía se retrodisperse quiere decir que las ondas o las partículas retornan a la fuente que las originó.

“El Lidar Dopper lanza un impulso de luz, una parte sigue y otra rebota; la cantidad de energía que regresa nos indica la velocidad radial, y de esa manera muestreamos diferentes puntos. Asumiendo que el estado de la atmósfera es el mismo, calculamos la componente del viento en tres direcciones”, detalló Ochoa.

Las suposiciones del instrumento se basan en que “si no hay aerosoles, el láser viaja hasta disiparse, pero si hay, parte de esa energía regresa”.

“Esto implica que los aerosoles se mueven a la misma velocidad que las parcelas de viento. Durante los 10 minutos que dura el muestreo, se espera que el estado de la atmósfera no cambie tanto, es relativamente estable”, agregó, respaldando la fiabilidad de la herramienta para medir las sustancias presentes en el aire.

Finalmente, el especialista concluyó afirmando que la capital del país, altamente contaminada, será el gran objeto de estudio de esta nueva tecnología. EFE


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