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La UNRWA obtiene nuevos fondos para tratar de superar su crisis financiera

Varios países prometieron hoy fondos adicionales para responder a la crisis que vive la Agencia de la ONU para los refugiados palestinos (UNRWA), cuyos programas continúan en el aire tras el recorte de las contribuciones de EE.UU. El comisario general de la UNRWA, Pierre Krähenbühl. EFE/ARCHIVO

Varios países prometieron hoy fondos adicionales para responder a la crisis que vive la Agencia de la ONU para los refugiados palestinos (UNRWA), cuyos programas continúan en el aire tras el recorte de las contribuciones de EE.UU. El comisario general de la UNRWA, Pierre Krähenbühl. EFE/ARCHIVO

EFE

Varios países prometieron hoy fondos adicionales para responder a la crisis que vive la Agencia de la ONU para los refugiados palestinos (UNRWA), cuyos programas continúan en el aire tras el recorte de las contribuciones de EE.UU.

En total, la UNRWA necesita unos 250 millones de dólares para cubrir sus necesidades durante lo que queda de año, una cantidad que aún no está claro que vaya a poder reunir tras la conferencia de donantes celebrada este lunes en la sede de Naciones Unidas.

El comisario general de la agencia, Pierre Krähenbühl, dijo a los periodistas que serán necesarios “un par de días” para estudiar los anuncios efectuados hoy por distintos países y tener números exactos sobre las contribuciones y cuáles son realmente nuevas.

Por el momento, Krähenbühl se declaró “animado” por los mensajes que escuchó hoy, tanto por las donaciones dadas a conocer como por las conversaciones mantenidas en los márgenes que podrían cristalizar en nuevas ayudas en el futuro.

Sin embargo, admitió que las ayudas recogidas hoy previsiblemente no pondrán fin a la “emergencia” que vive la UNRWA, que ha avisado que puede verse obligada a tomar medidas drásticas dada su situación financiera.

“Literalmente nos estamos quedando sin dinero para el trabajo de emergencia y no tenemos niveles de financiación garantizados para abrir las escuelas” en el próximo curso, explicó Krähenbühl.

La compleja situación de la agencia responde principalmente a los recortes anunciados el pasado enero por la Administración estadounidense de Donald Trump.

EE.UU., que era el mayor donante de la UNRWA, facilitó en 2017 364 millones de dólares a la organización, una cantidad que este año se ha visto reducida a 60 millones.

Unido a un déficit de 146 millones de dólares que ya estaba incluido en las cuentas, la decisión de Washington creó un agujero de unos 446 millones de dólares en el presupuesto de la agencia, una “situación financiera sin precedentes”, según Krähenbühl.

Tras el anuncio estadounidense, la UNRWA se movilizó y en los últimos meses ha logrado reunir unos 200 millones adicionales, procedentes en buena medida de Catar, Arabia Saudí y Emiratos Árabes Unidos.

Además, numerosos países accedieron a adelantar el desembolso de ayudas ya previstas para más adelante, con el fin de asegurar la disponibilidad de efectivo.

Hoy, varios Estados miembros y organizaciones como la Unión Europea (UE) reiteraron ese compromiso, mientras que algunos dieron a conocer nuevos apoyos.

Ese fue el caso de México, que anunció una partida de medio millón de dólares para la agencia de la ONU.

Al mismo tiempo, ciertos países apuntaron su voluntad de garantizar financiación a más largo plazo. Por ejemplo, Suecia dijo que espera dar 250 millones de dólares a la UNRWA durante un marco de cuatro años, un anuncio considerado muy importante por Krähenbühl.

El secretario general de la ONU, António Guterres, urgió a la comunidad internacional a garantizar fondos necesarios para respaldar el “espectacular” trabajo de la agencia.

“No podemos permitirnos que los esfuerzos vitales de la UNRWA flaqueen”, dijo Guterres, que advirtió de que si no se garantizan recursos suficientes se pagará un “precio”.

“Más sufrimiento para las comunidades. Más desesperación en la región. Más inestabilidad para nuestro mundo”, subrayó.

La UNRWA, creada en 1949, da actualmente apoyo a más de cinco millones de refugiados palestinos en Gaza, Cisjordania, Siria, Jordania y el Líbano.

Entre sus funciones básicas está la educación de más de medio millón de niños y la gestión de 140 clínicas para atención sanitaria primaria.

Su financiación procede casi en exclusiva de contribuciones voluntarias de los Estados miembros de Naciones Unidas y, aunque sus problemas económicos son crónicos, pocas veces se han acercado a los niveles actuales.


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