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El Tribunal Supremo evalúa si Texas debe cambiar su mapa electoral

El Tribunal Supremo evaluó hoy divido entre sus jueces progresistas y conservadores si el estado de Texas trazó su mapa electoral con la intención de discriminar a los votantes hispanos, un caso que podría impactar en futuras elecciones legislativas. EFE/Archivo

El Tribunal Supremo evaluó hoy divido entre sus jueces progresistas y conservadores si el estado de Texas trazó su mapa electoral con la intención de discriminar a los votantes hispanos, un caso que podría impactar en futuras elecciones legislativas. EFE/Archivo

EFE

El Tribunal Supremo evaluó hoy divido entre sus jueces progresistas y conservadores si el estado de Texas trazó su mapa electoral con la intención de discriminar a los votantes hispanos, un caso que podría impactar en futuras elecciones legislativas.

Durante la audiencia, los jueces progresistas se mostraron a favor de proteger el derecho al voto de los hispanos, mientras que los conservadores parecieron decantarse por Texas y su derecho a diseñar sus propios mapas electorales, una postura que respalda el Gobierno del presidente Donald Trump.

La mayoría de las miradas estaban puestas en Anthony Kennedy, un juez moderado que está destinado a dar el voto del desempate entre los cuatro magistrados progresistas y los cuatro conservadores.

Kennedy se mantuvo en silencio durante buena parte de la audiencia, aunque formuló duras preguntas a las dos partes.

En la audiencia, el abogado de Texas, Scott A. Keller, aseguró que el Legislativo del estado sureño “no tenía un propósito racialmente discriminatorio” cuando en 2011 rediseñó sus distritos electorales porque el estado había sumado cuatro millones de residentes, de acuerdo con el censo efectuado en 2010.

En cuestión está si Texas buscó impedir el voto de millones de hispanos (considerados más favorables a los demócratas) mediante el uso del llamado “gerrymandering”, como se conoce la práctica de manipular distritos electorales para favorecer el triunfo de un legislador de un partido determinado.

Mensajes revelados durante el proceso judicial muestran que una serie de estrategas republicanos trataron de diseñar distritos electorales con una proporción "óptima” de republicanos e hispanos con el objetivo de favorecer el triunfo de los conservadores en circunscripciones aparentemente dominadas por los latinos.

En realidad, supuestamente, las autoridades locales trataron de debilitar la fuerza del voto hispano, colocando a los miembros de estas minorías en distritos donde se daba por segura la victoria del candidato republicano.

Grupos hispanos, como el Fondo Mexicano-Americano de Defensa Legal y Educación (Maldef), se han mostrado en contra de los mapas electorales de Texas y aseguran que fueron trazados con el objetivo de “diluir” el voto tanto de las minorías hispanas y afroamericana, más propensas a votar demócrata.

La sentencia, que previsiblemente llegará en junio, podría obligar a Texas a cambiar los nueve mapas electorales que están en cuestión: dos usados para elegir a los legisladores de la Cámara de Representantes federal y otros siete destinados a la selección de los congresistas estatales.

No obstante, si el Tribunal Supremo falla a favor de Texas, entonces sus mapas electorales podrán mantenerse en vigor hasta el próximo ciclo electoral, en 2021.

Los distritos electorales cambian cada vez que se hace un nuevo censo, por lo que la decisión del Tribunal Supremo impactará en las elecciones legislativas que se celebren a partir de 2020, momento en el que habrá un nuevo padrón.

Este es el tercer caso relevante de mapas electorales que estudia el Tribunal Supremo durante este término judicial.

Ya estudió dos casos de Maryland y Wisconsin que podrían provocar que, por primera vez, el alto tribunal se posicionara sobre la constitucionalidad de manipular mapas electorales por motivos meramente políticos y con el objetivo de favorecer la victoria de un legislador determinado.

Hasta ahora, el Tribunal Supremo no se ha posicionado sobre el diseño de mapas por razones políticas, y solo ha fallado en aquellos casos en los que los parlamentos estatales habían tratado de reducir la influencia de las minorías hispana y negra.

Texas es el segundo estado con mayor población hispana y 4,2 millones de latinos tienen derecho a votar, según datos del censo de 2010.


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