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Dolores Huerta cree que la causa por la que luchó César Chávez sigue viva

Fotografía del 15 de septiembre de 2017 de la activista estadounidense Dolores Huerta, de 87 años, durante una entrevista con Efe, en Washington, DC (EE.UU.). EFE/Archivo

Fotografía del 15 de septiembre de 2017 de la activista estadounidense Dolores Huerta, de 87 años, durante una entrevista con Efe, en Washington, DC (EE.UU.). EFE/Archivo

EFE

Veinticinco años después de la muerte de César Chávez, la activista Dolores Huerta, que marchó hombro a hombro junto al líder campesino, cree que la “causa” por la que luchó el chicano sigue viva, especialmente ahora que el presidente de Estados Unidos es Donald Trump.

“Seguimos enfrentando retos, pero existen varias preocupaciones como las redadas que está haciendo Inmigración actualmente en los campos”, dijo Huerta a Efe.

La activista y cofundadora junto a Chávez, en 1962, de la United Farm Workers of America (Trabajadores Agrícolas de América Unidos, UFW por su sigla en inglés) indicó que también se encuentran siguiendo muy de cerca la propuesta de la Administración de Trump de traer de otros países como México personas para que trabajen en los campos estadounidenses.

“Quieren deportar a la gente que está aquí y traer otra gente, algo que creo es una tontería en realidad, porque primeramente van a bajar los sueldos; (...) les van a pagar lo que les dé la gana y no tendrán beneficios como el del Seguro Social”, argumentó Huerta.

En su opinión, la única manera de evitar esta situación es que la gente se organice y frene que traigan de fuera a trabajadores contratados, en lo que la activista considera podría ser muy similar al programa de braceros establecido en 1942 entre los Estados Unidos y México, para traer trabajadores por temporadas.

“La lucha sigue; no solo es importante salir a marchar, sino también hay que salir a votar, especialmente en las próximas elecciones (al Senado, de noviembre); es la mejor manera en que se puede mantener el legado de Cesar”, agregó.

En declaraciones enviadas a Efe, Paul F. Chávez, hijo de César Chávez, indicó que gran parte del éxito que tuvo su padre se dio gracias a la fe incondicional que tanta gente puso en él y aseguró que su progenitor era de la opinión que cada persona tiene una “chispa divina” que es la guía para crear sus propio futuro.

“Mi padre fue un hombre humilde, nunca ganó mucho dinero. Siguió sus sueños de defender los derechos de los agricultores, conoció a mucha gente con mas educación y recursos que él que lo intentaron y fracasaron, pero él dijo que no podía vivir consigo mismo si por lo menos no lo intentaba”, expresó el hijo de Chávez.

“Ante sus ojos, todos los que participaron en el movimiento tenían un papel sumamente importante; no importaba si eras abogado o un simple cocinero. Él estaba convencido de que pacíficamente se podían derrotar a las industrias más poderosas y ricas del país”, sostuvo.

Hijo de padres mexicanos, César Chávez nació el 31 de marzo de 1927 cerca de Yuma, Arizona.

Durante la gran depresión de los años 30, su familia lo perdió todo, por lo que decidió buscar una mejor vida en el estado vecino de California.

La familia trabajó en los campos agrícolas, en la “pizca” de aguacate, en la lechuga, uvas, algodón y cerezas, entre muchos otros cultivos.

Después de abandonar sus estudios de escuela secundaria, Chávez comenzó a trabajar de lleno en el campo, donde experimentó en carne propia las injusticias que enfrentaban los trabajadores agrícolas, como el no tener acceso a agua potable mientras trabajaban, ni siquiera en sus viviendas, y contar con escasa electricidad.

Los salarios era bajos.

“A 25 años de su fallecimiento, vemos que la gente sigue enfrentando grandes adversidades, así como a poderosos oponentes y (también) la discriminación, los prejuicios y un sentimiento antiinmigrante que sigue creciendo. El legado que nos dejó mi padre es claro: la victoria es nuestra si persistimos, si resistimos y nos rehusamos a darnos por vencidos”, enfatizó el vástago.

Por su parte, Arturo S. Rodríguez, presidente de UFW, dijo a Efe que el movimiento que Chávez comenzó hace 56 años sigue con vida y continúa trabajado en varias aéreas, para proteger no solo a los trabajadores del campo, sino también a las comunidades más necesitadas.

“Continuamos ayudando a los trabajadores a organizarse, a negociar sus contratos y mejorar sus niveles de vida y los de su familia”, enfatizó.

Rodríguez cree que la memoria de Chávez se puede honrar de muchas maneras, pero la mejor es continuar su trabajo, cada uno contribuyendo dentro de sus propias comunidades.

“El mejor legado que nos dejo César fue su forma de vida humilde, sus principios de respeto; nos enseñó que todos somos iguales y que, si trabajamos unidos, lograremos importantes cambios”, dijo por otro lado a Efe el congresista por Arizona Raúl Grijalva.

Antes de morir el 23 de abril de 1993, Chávez preparaba un boicot al uso de pesticidas que causan serios problemas de salud entre los trabajadores agrícolas.

En California, en el año 2000, se aprobó que el 31 de marzo, día de su natalicio, sea festivo en su honor. Texas también celebra esta misma fecha, aunque en Arizona y Colorado esta celebración es opcional.

En el 2004, el Servicio Postal de los Estados Unidos dedicó una estampilla en su memoria.


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