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Perugorría: “Fresa y Chocolate” sigue vigente en un mundo más intolerante

Perugorría: “Fresa y Chocolate” sigue vigente en un mundo más intolerante

Un cuarto de siglo después de su estreno, “Fresa y Chocolate”, la cinta que abordó la homosexualidad en la Cuba de los 90, sigue vigente en un mundo “más intolerante”, dijo a Efe el actor y coprotagonista del filme Jorge Perugorría. EFE/ARCHIVO

EFE

Un cuarto de siglo después de su estreno, “Fresa y Chocolate”, la cinta que abordó la homosexualidad en la Cuba de los 90, sigue vigente en un mundo “más intolerante”, dijo a Efe el actor y coprotagonista del filme Jorge Perugorría.

“Hace ya 25 años que estrenamos la película y ahora en varios lugares se le está haciendo homenajes (...), la están proyectando, y lo triste e interesante es que la película está viva”, lamentó el intérprete de “Diego”, el culto y escéptico homosexual cuya compleja amistad con “David”, un estudiante provinciano, comunista y heterosexual, abrió el debate sobre este tema en el cine cubano.

Para el reconocido protagonista, invitado este año del Havana Film Festival New York, es triste que mientras la película es “un canto a la tolerancia, al respeto a la diferencia”, el mundo “ha ido peor en eso”.

“Cada vez el mundo es más intolerante a las ideas religiosas, a las ideas políticas; en fin, cada vez la intolerancia ha ido ganando terreno en todas las sociedades y en todos los países”, afirmó.

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Y admitió que cuando filmaron la película no imaginaron que 25 años después “tuviera la vigencia que ahora tiene”. “Es una película que parece que está hecha para el momento que está viviendo el mundo actualmente”, apuntó.

Pero el 25 aniversario de la cinta que alcanzó la hasta ahora única candidatura de Cuba al Óscar, en 1994, coincide además con los vientos de cambio en la meca del cine, Hollywood, por cuenta de las denuncias sobre acoso sexual que se han extendido a diversos ámbitos y han sido la bandera del movimiento "#MeToo” o "#YoTambién”.

“Hay muchas cosas que están cambiando, pero yo creo que mientras las cosas salgan a la luz, los problemas salgan a la luz, es la única manera de poder solucionarlos: es preferible abrir esas heridas y mostrarlas y tratar de curar de verdad los problemas”, dijo.

También destacó que la Academia, que lo incluyó como miembro, “se ha reinventado, ha estado tratando de ser más inclusiva no solamente con las mujeres sino también con los temas raciales y políticos”.

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“Soy ahora miembro de la Academia, siendo cubano, viviendo en Cuba, que eso era impensable hace algún tiempo”, afirmó Perugorría, quien a sus 52 años confía en que “la industria va a salir mejorada después de todo esto”.

“No solamente el tema del acoso, sino también de la igualdad (para las mujeres), que tengan los mismos derechos que los hombres, lo mismo si hacen el mismo trabajo, que sean valoradas de la misma manera. Todas esas cosas creo que están pasando para bien”, defendió.

Ya en el plano personal, el aniversario pilla a Perugorría en la piel de Mario Conde, el teniente investigador que protagoniza la miniserie televisiva “Cuatro estaciones en La Habana”.

“Hay como 60 películas entre una y otra”, afirmó entre risas el actor, quien considera ha “tenido la suerte”, pese a mantenerse vinculado al cine cubano, de trabajar en Europa y en casi todos los países de Latinoamérica.

Ambos personajes, recuerda, están basados en obras de la literatura cubana. “Entonces son dos grandes retos”, admite al asegurar que debe entonces “complacer a los lectores” y “a los que van a ver la película”.

Sobre la producción en Cuba, señaló, en tono de autocrítica, que todavía no está “a la altura del pasado ese glorioso” del cine que hacían directores como Tomás Gutiérrez Alea (Titón), Humberto Solás y Santiago Álvarez.

“Hay mucha gente joven con entusiasmo y con ganas, pero tiene que pasar algo, están los jóvenes luchando por crear una nueva ley de cine en Cuba y quizás esa sea la solución para de nuevo encontrar esa energía que había en esa época”, añadió Perugorría, y opinó que la cinematografía latinoamericana ha crecido en producción, pero siguen teniendo la distribución como un problema a vencer.


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