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Diez grupos ecologistas piden la renuncia del secretario de Medioambiente

EFE

Diez grupos ecologistas iniciaron hoy una campaña para forzar la renuncia del administrador de la Agencia de Protección Medioambiental (EPA), Scott Pruitt, un escéptico del cambio climático que está siendo investigado por malgastar fondos públicos.

Entre los grupos que participan en la campaña se encuentra Sierra Club, una de las organizaciones ecologistas más influyentes del país, así como la Liga de Votantes por la Conservación (LCV) y GreenLatinos, que defienden el derecho a la salud y al medioambiente de los estadounidenses.

La campaña, bautizada en español “Botemos a Pruitt”, comenzó hoy en las redes sociales y con el lanzamiento de una página web para recaudar firmas y pedir la dimisión del administrador de la EPA, puesto desde el que se ejecutan las políticas medioambientales.

Además, Sierra Club contrató hoy televisivos contra Pruitt en las cadenas NBC News y la conservadora Fox mientras se emitía hoy el programa “Fox & Friends”, que el presidente, Donald Trump, suele ver por las mañanas para luego comentar sobre él en su cuenta de Twitter.

En el anuncio, Sierra Club recoge un extracto de una entrevista que Pruitt concedió en febrero de 2016 a una radio local de Oklahoma, donde ha desarrollado su carrera política.

En esa entrevista, que CNN desveló en febrero de este año, Pruitt expresó su preocupación de que Trump, entonces inmerso en el proceso de primarias para las elecciones de 2016, llegara a la Casa Blanca y consideró que estaba “hueco por dentro” cuando se trata de la Constitución y del Estado de Derecho.

En un comunicado, el director ejecutivo del Sierra Club, Michael Brune, expresó su deseo de que Trump “no pueda ignorar” los comentarios de Pruitt y le obligue a renunciar.

“Pruitt está poniendo en peligro a familias y malgastando el dinero de los contribuyentes. Eso habría sido suficiente para despedirle dos veces en cualquier gobierno normal. Pero, ¿insultar a Trump, como se muestra en el anuncio? No creo que eso es algo que pueda ignorar. No hay duda de que ya es hora de mandar a Pruitt a casa”, resaltó Brune.

Desde que Trump lo nominó, Pruitt ha tenido que responder a preguntas sobre su escepticismo sobre el cambio climático y sobre sus lazos con las grandes empresas de combustibles fósiles.

Recientemente, Pruitt ha recibido numerosas críticas por haber gastado solo en un año más de 100.000 dólares en viajes de avión en primera clase.

El inspector general de la EPA, órgano encargado de vigilar el buen funcionamiento de la agencia, tiene varias investigaciones abiertas sobre Pruitt, entre las que se incluyen varios viajes, incluidos uno a Marruecos y otros a Oklahoma, donde llegó a pasar 43 días durante un periodo de tres meses.

También el inspector general de la EPA está investigando otra polémica decisión de Pruitt: la instalación por 25.000 dólares de una cabina telefónica insonorizada en su oficina.

En una audiencia en el Congreso en diciembre, Pruitt defendió que necesitaba la cabina “para poder hacer su trabajo” y mantener llamadas privadas con altos funcionarios del Gobierno.

Las organizaciones ecologistas critican en su campaña el despilfarro de dinero público para viajes privados y para excéntricas obras como la de la cabina telefónica, cuyo costo final llegó a 43.000 dólares en vez de 25.000, según el diario The Washington Post.


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