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Asegurar que niños no se retrasen en estudios, reto tras sismos, dice Unicef

Asegurar que niños no se retrasen en estudios, reto tras sismos, dice Unicef

Después de eventos catastróficos como los sismos que azotaron el sur y centro de México el pasado septiembre, hay que garantizar no solo que los niños puedan regresar a las clases, sino que se mantenga la calidad del aprendizaje para que los alumnos no queden retrasados en los estudios, afirmó hoy Unicef. Niños toman clases en un bar habilitado como escuela en Juchitán, estado de Oaxaca. EFE/ARCHIVO

EFE

Después de eventos catastróficos como los sismos que azotaron el sur y centro de México el pasado septiembre, hay que garantizar no solo que los niños puedan regresar a las clases, sino que se mantenga la calidad del aprendizaje para que los alumnos no queden retrasados en los estudios, afirmó hoy Unicef.

La institución celebra en la céntrica ciudad de Puebla el seminario “Aprender de los desastres: Educación en situaciones de emergencia”, que busca el intercambio de experiencias exitosas y analiza cómo el país puede mejorar sus políticas públicas y la coordinación en esta materia.

“Es muy importante, para cumplir el derecho de los niños a la educación, asegurar que hay continuidad y que las escuelas son resilientes para afrontar un impacto de un desastre”, señala en entrevista con Efe Pressia Arifin-Cabo, representante adjunta de Unicef México.

Según cifras oficiales, los terremotos del 7 y 19 de septiembre causaron daños en 16.000 escuelas, por lo que las autoridades instalaron aulas provisionales con el objetivo de que los menores reanudaran las clases cuanto antes.

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El Gobierno mexicano actuó correctamente en cuanto a la evaluación de daños y en la cuestión de cómo restablecer la educación de la mejor manera posible, asevera Arifin-Cabo.

Aun así, la respuesta se puede mejorar para asegurar “no solo la cobertura (cuántos niños han regresado a la escuela); también mirar la calidad del aprendizaje en estas circunstancias”.

Para empezar, ha de estar garantizado que los niños -y los propios maestros- reciban el apoyo psicosocial necesario.

“No es adecuado retomar las clases como si no hubiera pasado nada; hay que atender las necesidades de los niños, dejándoles un espacio donde puedan sentirse seguros, y retomando poco a poco el aprendizaje”, explica la representante de Unicef.

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Además, se debería implementar un “currículo flexible”, contemplando alternativas como pueden ser alargar el ciclo escolar o los horarios, o tomar clase algunos días en fin de semana.

Recuperar el tiempo perdido en la educación de estos niños es “un desafío” que la organización percibe, y que puede tener “consecuencias graves”.

Si no se actúa ante esta situación, “el año próximo, cuando suba el nivel, no van a estar preparados para retomar (las clases) o tomar nuevos aprendizajes”.

Arifin-Cabo argumenta que quedan niños que, a más de cinco meses de la tragedia, no han recuperado un ritmo regular: van a la escuela un par de veces por semana, en vez de todos los días, o asisten menos horas, lo que tiene consecuencias en el aprendizaje.

Es más, algunos de los menores de Oaxaca y Chiapas “todavía no han regresado a la escuela”, porque los centros todavía están reconstrucción.

Esta situación implica el riesgo de que los niños ya no regresen, porque “han perdido seis meses de escuela y cuando un niño lleva mucho tiempo sin ir ya están desganados”.

En el seminario están presentes expertos de países como Chile, Japón, Perú y República Dominicana.

“Japón es un ejemplo muy bueno en el tema de reconstrucción segura de las escuelas, y da un mensaje muy importante sobre cómo deberíamos atender las necesidades de nuestros niños”, indica Arifin-Cabo.

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“Aprender de los desastres” está organizado por Unicef, el Centro de Cooperación Regional para la Educación de Adultos en América Latina y el Caribe (Crefal), la representación en México de la Organización de Estados Iberoamericanos (OEI), la Secretaría de Educación Pública (SEP) y la del estado de Puebla.

De acuerdo con cifras oficiales, los terremotos de septiembre dejaron un saldo de 467 muertos, doce millones de damnificados y unas 184.000 viviendas con daños parciales o totales.


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