Anuncio
Share

Llaman a reducir contaminantes de vida corta por daños a salud y ambiente

Fotografía de archivo del 6 de abril de 2016, de cientos de camiones que bloquean el accesos a Ciudad de México (México), en protesta por las restricciones a la circulación impuestas por la elevada contaminación. EFE

Fotografía de archivo del 6 de abril de 2016, de cientos de camiones que bloquean el accesos a Ciudad de México (México), en protesta por las restricciones a la circulación impuestas por la elevada contaminación. EFE

EFE

Los contaminantes climáticos de vida corta (CCVC) son emitidos en todo el mundo y urge reducir su uso para evitar tanto el calentamiento global como el daño a los ecosistemas y la salud humana, indicó hoy la directora del Instituto Nacional de Ecología y Cambio Climático (INECC), María Amparo Martínez.

El dióxido de carbono (CO2) suele ser el compuesto más atendido, ya que permanece muchísimos años en la atmósfera. Sin embargo, los compuestos de vida corta “tienen un tamaño que está en la fracción respirable y, además, tienen una interacción con la radiación solar”, lo que permite un mayor calentamiento de la atmósfera.

Estos compuestos “están presentes en todos los ámbitos de nuestra vida cotidiana” y contribuyen entre 40 y 45 % al calentamiento global, afirmó en una conferencia de prensa.

Comenzar a reducir su emisión a la atmósfera permitiría salvar 2,5 millones de vidas anualmente y reducir pérdidas agrícolas globales anuales de casi 30 millones de toneladas.

“Si tenemos una mitigación completa, que abarque todos los gases de efecto invernadero, dióxido de carbono, más los CCVC, sí podemos alcanzar el objetivo de no superar los 1,5 grados de aumento de la temperatura global anual”, manifestó Martínez.

Uno de estos contaminantes es el carbono negro, emitido por los camiones, por las industrias con maquinarias obsoletas que no tienen una buena combustión o incluso por los incendios forestales.

Aunque solo permanece unos días en la atmósfera, tiene sustancias precancerígenas que entran con facilidad al tracto respiratorio y que generan enfermedades tanto respiratorias como cardiovasculares, explicó.

Otro de estos compuestos, el ozono troposférico permanece semanas en el aire y se produce a partir de las sustancias que, al salir expelidas del tubo de escape de los coches, se mezclan con los rayos solares y producen este ozono dañino para la salud, especialmente para las plantas y cultivos.

“Entre sus daños fuertes, además de la salud humana, es a los ecosistemas. Los estomas de las hojas de las plantas se cierran y no pueden absorber dióxido de carbono”, precisó la especialista.

Esto implica repensar el enfoque de los planes de rehabilitación de zonas verdes, ya que para hacer planes de reforestación primero debe atenderse la calidad del aire “porque puede que no sea tan eficiente la vegetación que propiciamos si no cuidamos que el aire que utilizan le ocasione daños a su funcionamiento”.

Otros compuestos como el metano (CH4) o los hidrofluorocarbonos (HFC’s) son también CCVC y en particular estos últimos “tienen un potencial de calentamiento varios miles de veces más alto que el dióxido de carbono”.

Por su parte, el maestro en Ciencias Abraham Ortínez aseguró que “sabemos que si cambiamos la matriz energética, tendremos una reducción tanto climática como de la calidad de aire”.

Reducir el impacto de estos contaminantes en ocasiones puede surgir de cambiar hábitos que en países como México todavía están vigentes, como cocinar en estufas de leña o fogones en plena calle”.

“La gente que está con el fogón todo el día tiene problemas de salud frecuente, en especial cáncer pulmonar”, advirtió.

El cambio climático -al que se contribuye con la emisión de estos contaminantes- es un potenciador de problemas y dificulta alcanzar los objetivos de desarrollo sostenible.


Anuncio