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Jóvenes familias latinas de Iowa revitalizan economía de localidades rurales

La llegada de jóvenes familias latinas a zonas rurales de Iowa ha revitalizado la economía y estabilizado el nivel de vida de localidades que, de otra manera, hubiesen desaparecido, revela un informe difundido hoy por un experto de la Universidad Estatal de Iowa (ISU). EFE/Archivo

La llegada de jóvenes familias latinas a zonas rurales de Iowa ha revitalizado la economía y estabilizado el nivel de vida de localidades que, de otra manera, hubiesen desaparecido, revela un informe difundido hoy por un experto de la Universidad Estatal de Iowa (ISU). EFE/Archivo

EFE

La llegada de jóvenes familias latinas a zonas rurales de Iowa ha revitalizado la economía y estabilizado el nivel de vida de localidades que, de otra manera, hubiesen desaparecido, revela un informe difundido hoy por un experto de la Universidad Estatal de Iowa (ISU).

En el estudio “Reducción Inteligente de Ciudades”, David Peters, profesor asociado de sociología en ISU, sostiene que el arribo de inmigrantes hispanos jóvenes modifica la situación demográfica y laboral en poblados que desde hace tres décadas perdían habitantes y en los que, por eso mismo, la mayoría de los residentes ya alcanzaron o superaron los 65 años.

Peters encontró que los latinos han sido la razón por la cual “cinco o seis de las pequeñas ciudades” en zonas rurales de Iowa no han sido afectadas por la pérdida de población o de calidad de vida, contrariamente a la tendencia que afecta de decenas de otras urbes del estado.

Aquellas ciudades en las que se mantiene una economía activa, dijo Peters, “están ahora principalmente dominadas por familias latinas jóvenes que llegaron para trabajar en agricultura o en la industria del procesamiento de alimentos”.

Por eso, esas ciudades cuentan con centros de cuidados de niños o negocios o actividades enfocadas en niños, lo cual facilita la llegada de otras familias con niños que, por razones obvias, prefieren esas ciudades a aquellas en las que “la población ya tiene el cabello cada vez más gris y hay pocos niños”.

“Las nuevas familias no quieren mudarse a aquellas comunidades en las que no tienen estas facilidades”, comentó Peters.

“Muchas comunidades han realizado fuertes inversiones en cuidado de ancianos y en hogares para ancianos, y no necesariamente en servicios para niños. Si no hay suficientes actividades recreativas y deportivas para los niños, las familias se van a otra localidad o a una ciudad grande”, agregó.

Por eso, dijo, la manera “inteligente” de afrontar la “reducción” de una ciudad ante la pérdida de población es invertir en infraestructura que atraiga a nuevos residentes jóvenes y no solamente en infraestructura “para mantener a los residentes ancianos”.

De hecho, según datos del Buró del Censo para 2016, ya no hay niños en las localidades de Carbon, Durango, Buck Grove, Beaconsfield y Clayton, todas ellas con menos de 100 habitantes.

Por el contrario, en otras ciudades pequeñas, aunque con mayor cantidad de habitantes, el crecimiento generado por la llegada de hispanos estabilizó la población infantil y, según proyecciones del Censo, esa tendencia continuará hasta mediados de siglo.

El equipo de ISU a cargo del estudio hará este año consultas en varias de esas comunidades para determinar cómo poner en marcha en otras localidades los beneficios de la presencia hispana.

Los resultados del estudio se compartirán luego con agencias estatales y con 34 universidades de todo el país.


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