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Elizabeth Guzman, del Perú de Fujimori a plantar cara a Trump

El presidente estadounidense, Donald Trump (i), y el vicepresidente, Mike Pence (d), durante una conferencia de prensa. EFE/Archivo

El presidente estadounidense, Donald Trump (i), y el vicepresidente, Mike Pence (d), durante una conferencia de prensa. EFE/Archivo

EFE

Elizabeth Guzman, congresista estatal en Virginia, es una inmigrante que abandonó el Perú gobernado por Alberto Fujimori y que hoy protagonizará la réplica en español del Partido Demócrata al primer discurso sobre el estado de la Unión del presidente, Donald Trump.

En 1998, Guzman, una de las primeras mujeres inmigrantes en acceder a la Cámara Baja del estado de Virginia, llegó al país buscando un futuro mejor para su hija, debido a las dificultades que atravesaba en su país natal bajo el gobierno de Fujimori.

Hoy, 20 años después, es la elegida por los progresistas para entonar la respuesta en español de la oposición hacia el atípico presidente, que se sube al estrado para presidir el tradicional acto por primera vez.

Guzman sostuvo en una entrevista con Efe que la peligrosidad en las universidades públicas peruanas le llevó a desechar esa opción y que la falta de recursos de su familia, después de que sus hermanos fueran a centros privados, le impidió entonces seguir formándose.

“Las universidades públicas estaban tomadas por Sendero Luminoso y había una probabilidad muy grande de que te reclutaran si ibas”, narró Guzman, quien relató cómo dos de sus amigas fueron raptadas y asesinadas por el grupo terrorista.

Sus primeros pasos en el mundo de la política estadounidense tuvieron que esperar hasta diez años después de llegar y estuvieron inspirados en dos reconocidas figuras del Partido Demócrata: Barack Obama y Bernie Sanders.

El personaje del expresidente, en quien Guzman vio el político que el país necesitaba para seguir avanzando en materia de igualdad, le llevó a comprometerse con los progresistas en 2008: se hizo voluntaria de la campaña del entonces candidato e integró el “grupo de mujeres por Obama”.

“Creía en él, sentía que también sería mi voz; afroamericanos e inmigrantes sufrimos a veces de la misma forma”, explicó la legisladora estatal a Efe.

Golpear las puertas y llamar por teléfono en busca de la participación que el primer presidente afroamericano necesitaba para la victoria fueron algunas de las acciones que llevó a cabo Guzman ese año.

La misma línea siguió con Sanders, candidato en las primarias demócratas de 2016, en las que fue derrotado por Hillary Clinton, que finalmente disputó la Presidencia a Trump.

“Su historia con sus padres, que habían tenido mucha necesidad, era mi propia historia”, relató Guzman, también delegada en el proceso de primarias, quien alabó la “pelea por las clases trabajadoras” de Sanders y su afán por “sacar a las corporaciones del ambiente político”.

Fue el senador por Vermont, animando a los que le habían apoyado a presentarse por cargos públicos a continuar la lucha a nivel local, quien le dio ese último empujón para lanzarse al ruedo de ser representante política.

Tras trece meses de campaña y búsqueda de financiación, Guzman arrebató en noviembre el asiento legislativo a un conservador que llevaba 16 años en esa plaza.

Ella, que se define como “feminista”, señaló a Efe que se decidió a dar el salto a la Cámara Baja estatal porque, tras la elección de Trump, pensó que sus cuatro hijos no podían “crecer en un lugar donde tengan vergüenza de sus apellidos y sus orígenes”.

La decisión de mudarse al país norteamericano se debió a la búsqueda de mejores opciones para su hija tras haber constatado las limitaciones en Perú.

“Cuando tuve a mi hija mayor no quería que por falta de dinero sus sueños se frustrasen y por eso vine a este país”, argumentó la recién elegida representante del estado de Virginia.

Ferviente creyente del llamado “sueño americano”, reconoció que los primeros años en el país no fueron sencillos y que fue avanzando poco a poco, pasando de dormir en un sofá, a una habitación, a un cuarto con baño privado y, finalmente, a un apartamento, que tenía que pagar con el sudor acumulado de tres trabajos de salario mínimo.

Trabajadora social y llegada al país con un certificado de secretaria bilingüe, acudió al Northern Virginia Community College donde continuó sus estudios en Administración y, posteriormente, tuvo dos hijos con su marido, también peruano.

Para ella, la falta de atención hacia su hija mayor a causa de la necesidad de compatibilizar tres puestos de trabajo en los primeros tramos de su residencia en Estados Unidos es el aspecto más duro desde que accediera al país.

Su historia como ejemplo del “sueño americano” será hoy el hilo conductor de la réplica en español, en la que hará un llamamiento a la movilización de los votantes en las elecciones legislativas de 2018 y tratará de definir “los valores” y la identidad del partido, aunque admitió entre risas que esto último será difícil.


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