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Productores mexicanos presentan “Little Bitches”, un cine sin etiquetas

La actriz estadounidense Virginia Gardner participa en la película "Little bitches", de los productores mexicanos Dan Carrillo y Eugenio Villamar. La cinta es un ejemplo de que el cine es "un arte colaborativo" y que en Hollywood, gracias al paso de grandes cineastas latinos, cada vez importan menos las etiquetas. EFE/ARCHIVO

La actriz estadounidense Virginia Gardner participa en la película “Little bitches”, de los productores mexicanos Dan Carrillo y Eugenio Villamar. La cinta es un ejemplo de que el cine es “un arte colaborativo” y que en Hollywood, gracias al paso de grandes cineastas latinos, cada vez importan menos las etiquetas. EFE/ARCHIVO

Los productores mexicanos Dan Carrillo y Eugenio Villamar presentan su nueva película, “Little bitches”, un ejemplo de que el cine es “un arte colaborativo” y que en Hollywood, gracias al paso de grandes cineastas latinos, cada vez importan menos las etiquetas.

La cinta, que se estrenó a nivel mundial en plataformas digitales, supone el debut de Nick Kreiss como director, y cuenta con las actuaciones de Jennette McCurdy, Kiersey Clemons y Virginia Gardner.

Después de vivir en Los Ángeles durante años -doce en el caso de Carrillo y diez en el de Villamar-, los productores aseguran en una entrevista con Efe que han aprendido el funcionamiento del mercado cinematográfico estadounidense y cómo ganarse un lugar en él.

“Depende mucho de tu talento, tu trabajo, las ganas; es lo que te va a calificar como un buen productor, director o escritor (guionista)”, afirma Villamar, para quien lo importante no es el currículum impreso, sino “lo que se ve en la pantalla”.

La clave, coinciden ambos, es saber contar buenas historias, y ahora la competencia es mucho más grande.

Aunque, al mismo tiempo, hay más herramientas para hacer cine y más oportunidades de distribución, gracias a las plataformas, matiza Carrillo.

A esto, continúa, se suma el trabajo que han hecho los cineastas latinos para “que sea un poco menos difícil decir ‘Soy mexicano’ en Hollywood”.

Como referencia obligada, mencionan a los “tres grandes” cineastas mexicanos, Alfonso Cuarón, Guillermo del Toro y Alejandro González Iñárritu, de quienes Villamar dice que están en el “mayor nivel al que uno puede aspirar”.

Estos directores, argumenta el productor, “picaron piedra” para quitar etiquetas. Ya no se es “cinesta mexicano”, sino “cineasta talentoso”, sin que importe tanto la nacionalidad.

El cine es un “arte colaborativo”, remarca Carrillo, haciendo referencia a que en las películas con las que Cuarón y González Iñárritu ganaron el Óscar (“Gravity” y “Birdman”, respectivamente) los equipos no estaban compuestos exclusivamente por trabajadores mexicanos.

“No es que nosotros hagamos cine americano; es que tratamos de hacer cine global, y se le abre la puerta más fácilmente para que pueda verse en otros lugares”, sostiene.

“Little bitches”, la primera película en inglés que producen en conjunto, es una comedia que narra la historia de tres chicas que se prometieron ser amigas durante todo el instituto, aunque se acabaron separando.

Trata “sobre todo la incertidumbre de lo que viene tras la preparatoria, del principio de la vida adulta”, comenta Carrillo, quien ha trabajado anteriormente con cineastas como Carlos Cuarón y Guillermo Arriaga.

El guión, firmado por Kreiss, está impregnado de un humor “muy americano” y “directo”, según los productores.

Conscientes de que hay un enorme número de películas de instituto, opinan que “Little bitches” (que en México recibe el nombre de “Pequeñas zorras”) se diferencia de sus predecesoras porque “refleja a la juventud” actual.

“Es para esta generación del social media, una versión para nuestros tiempos”, explica Carrillo.

Asimismo, señala que la película empezó a producirse de manera independiente antes de llegar a Sony Pictures, por lo que sintieron más libertad a la hora de trabajar el guión.

Por ello pudieron jugar con la improvisación y no tuvieron que preocuparse por lo que ocurriría al introducir “groserías”, bromea Carrillo.


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