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Viviendas adicionales, un recurso a la subida precios en California

Un albañil trabaja en un edificio de apartamentos en el centro de la ciudad de Los Angeles (California). EFE/Archivo

Un albañil trabaja en un edificio de apartamentos en el centro de la ciudad de Los Angeles (California). EFE/Archivo

Ante la monstruosa escalada de los precios de la vivienda en California, la demanda de los denominados “granny flats”, pequeñas viviendas adicionales a la casa principal que son permitidas y reguladas ahora en todo California, han visto un incremento en su demanda.

Conocidas técnicamente como una Unidad de Vivienda Accesoria (ADU), las construcciones tienen regulaciones específicas en cuanto a tamaño y proporción de lote utilizado, pero igualmente cuentan con financiamiento y apoyo de algunos gobiernos locales.

“Cuando compramos la casa que tenía un pequeño apartamento separado, la idea era invertir en una propiedad que se valorizara, pero luego de un tiempo vimos que mi esposa y yo podíamos vivir en el apartamento y continuar rentando la casa principal, lo que ayudó mucho para la financiación”, dijo Raúl Sánchez, propietario de este tipo de vivienda en Long Beach.

Para los hispanos, a los que les suele gustar vivir cerca del resto de la familia, este es un recurso no sólo financiero sino afectivo.

“Para muchas familias latinas, y también algunas de origen asiático, estas soluciones de vivienda muy comunes en otras áreas del país, permiten vivir ‘literalmente’ al lado de familiares muy cercanos, pero manteniendo la independencia familiar”, señaló a Efe la psicóloga educativa Pilar Rodríguez.

“Para nosotros fue una magnífica solución que nos ha permitido tener cerca a mis padres y contar con su apoyo especialmente en el cuidado de los niños”, contó a Efe Amanda Gómez, quien construyó una de estas viviendas el año pasado en el lote de su propia casa en Santa Cruz, en el norte del estado.

Entre la comunidad hispana muy dada a apoyarse mutuamente, este recurso permite unir fuerzas entre dos familias para pagar la muy costosa vivienda en el Estado Dorado.

“Mi hermano y yo nos unimos para comprar esta propiedad y poco a poco hemos ido remodelando tanto la casa principal como la accesoria”, explicó Sergio Gómez, quien vive en este tipo de esta vivienda en el condado Orange.

El hermano menor vive con su esposa en la casa pequeña y Sergio, su mujer y sus dos niños ocupan la casa principal.

Para otros ha sido un recurso esencial para poder financiar la propiedad con un ingreso adicional. Ese es el caso de Pedro J., quien prefirió no dar su apellido.

Luego de adquirir una vivienda a precio de oferta en la crisis de 2007, este contratista del sector de la construcción levantó poco a poco una ADU que ahora alquila.

“Fue la única manera de comprar mi propia casa y poder pagar la cuota. Si no, todavía estaría pagando arriendo”, aseguró.

Según la Tesorería de California, “una tercera parte de los arrendatarios en el estado gastan más de la mitad de sus ingresos mensuales en vivienda”.

Un análisis presentado en octubre de 2017 por la Oficina de Análisis Legislativo y la inmobiliaria Zillow calculó que el costo promedio de una vivienda en California es más de medio millón de dólares, casi el triple del promedio en el país

El Departamento de Vivienda y Desarrollo Comunitario de California (HCD) reconoce la importancia de estos recursos adicionales para ayudar a enfrentar los muy altos costos de la vivienda en California.

“La legislatura de California encontró y declaró que entre otras cosas, permitir ADUs en zonas de vivienda unifamiliares y multifamiliares proporciona vivienda adicional para arrendamiento y es un componente esencial para enfrentar las necesidades de vivienda en California”, señaló la entidad en un comunicado enviado a Efe.

Algunas medidas recientes hicieron menos estrictos varios requisitos, para estimular la construcción de las “casitas de la abuela”.

Por ejemplo, una regulación de 2016 disminuyó los requisitos de estacionamiento y prohibió que las agencias locales requirieran una conexión de agua o electricidad nueva o separada para la ADU.

Otra ley estableció la ADU Junior (JADU) conocida también como “casita”, unidades anexas a la estructura principal pero con entrada independiente.

El 1 de enero comenzaron a regir dos medidas, la SB229 y la AB494, que “clarifican y mejoran varias por provisiones a la ley que promueve las ADUS”, destacó HCD en un comunicado.

“El conocimiento es poder y es importante que muchas personas sepan que hay oportunidades especiales para financiar estas y otras viviendas”, aseguró Nick Harris, experto financiero de Prime Landing en San Diego.

Con las nuevas regulaciones que han estimulado las solicitudes de permiso para este tipo de vivienda adicional en áreas tan importantes como Los Ángeles o la Bahía de San Francisco, se espera igualmente reducir el grave déficit de vivienda del Estado Dorado.

Un informe del Concejo Nacional de Vivienda Multifamiliar (NMHC) y la Asociación Nacional de Apartamentos (NAA) sugiere que California necesitará 4,6 millones de nuevas unidades de vivienda accesibles para 2030 y que el déficit actual es de 1,5 millones.


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