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La OSCE, dividida entre Rusia y EEUU, no encuentra salida para la crisis de Ucrania

El secretario general de la OSCE, el suizo Thomas Greminger (i), y el presidente de turno de la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE), Sebastian Kurz (d), ofrece una rueda de prensa durante la 24 cumbre ministerial de la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE) en Viena (Austria). EFE

El secretario general de la OSCE, el suizo Thomas Greminger (i), y el presidente de turno de la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE), Sebastian Kurz (d), ofrece una rueda de prensa durante la 24 cumbre ministerial de la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE) en Viena (Austria). EFE

Tras dos días de reuniones de alto nivel, los 57 países de la OSCE siguen hoy igual de lejos que antes de resolver el conflicto de Ucrania, con Rusia y Occidente acusándose mutuamente de bloquear soluciones.

“Estoy gravemente preocupado por la intensificación de la actividad militar y el empeoramiento de la situación humanitaria en el Este de Ucrania”, resumió la situación el secretario general de la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE), Thomas Greminger.

El levantamiento popular que acabó derribando al Gobierno prorruso de Ucrania en 2014 degeneró en una grave crisis política, con la región de Crimea anexionada por Rusia y con una situación de guerra en el este entre rebeldes rusófilos y el Gobierno de Kiev.

La OSCE, el único organismo, además de la ONU, donde Rusia y los países occidentales se sientan juntos, cerró hoy su 24 conferencia ministerial con pocos acuerdos pero una unánime conclusión: la guerra en Ucrania evidencia la grave crisis de confianza en su seno.

“Todos tenemos que presionar más para romper el punto muerto y para lograr la plena aplicación por todas las partes de los acuerdos de Minsk (de 2015)”, insistió Greminger.

Incluso el ministro de Exteriores de Rusia, Serguéi Lavrov, se mostró de acuerdo, al afirmar de forma categórica que “no hay alternativa a Minsk”.

“Por desgracia, debido a una posición destructiva de países clave, no hubo acuerdo sobre una declaración. Ucrania ha tratado de llenar esa declaración de ideas politizadas e inaceptables”, dijo el ministro ruso en rueda de prensa.

Rusia ha propuesto que una misión de cascos azules de la ONU se despliegue en el Este de Ucrania como fuerza de interposición entre las tropas ucranianas y las milicias prorusas que han proclamado unilateralmente dos “repúblicas” en la región.

Esa misión internacional también es defendida por Estados Unidos y Ucrania, aunque con una filosofía y un mandado distinto.

Tanto, que para Lavrov supondría crear una “autoridad de ocupación” que supondría enterrar los acuerdos de Minsk.

La propuesta estadounidense tiene como requisito el desarme y la retirada de las milicias prorusas. Algo que, según Rusia, anularía la posibilidad de que las regiones rusófilas de Ucrania recibieran algún tipo de autonomía, como estipula el acuerdo de Minsk.

“Teniendo en cuenta que Estados Unidos es el principal respaldo de las autoridades de Kiev, les instamos a que asuman su responsabilidad”, reclamó Lavrov.

Desde Estados Unidos, por su parte, se siguió acusando a Moscú de ser responsable de la situación.

“Tenemos que tener claro el origen de esta violencia: Rusia está armando, liderando, entrenando y luchando junto a fuerzas antigubernamentales (en Ucrania)”, dijo el secretario de Estado de EEUU, Rex Tillerson, a ese respecto este jueves.

En esa línea se manifestó hoy también Kurt Volker, representante especial de Estados Unidos para el conflicto de Ucrania.

“Lo que Rusia debe ver, y creo que ya lo está viendo, es que su intervención en Ucrania está causando lo contrario de lo que quiere”, dijo a la prensa.

Volker aseguró que “en lugar de hacer Ucrania más prorrusa, la intervención está causando más nacionalismo ucraniano y encima le cuesta mucho, tanto en lo militar, lo económico y en lo humano”.

“Por eso, lo mejor para Rusia sería una retirada de las unidades de la zona, dejar una situación segura y allanar el camino para el cumplimiento completo del acuerdo de Minsk”, que prevé un estatus especial para Donetsk y Lugansk, las dos regiones en conflicto.

También afirmó que el presidente de Rusia, Vladímir Putin, “es el único que toma las decisiones”.

“No creo que, de momento, Rusia haya decidido salir del este de Ucrania”, prosiguió el diplomático estadounidense, a la vez que destacó que una misión internacional en los términos planteados por Moscú supondría aceptar la autoridad de las milicias prorusas en la zona.

“Una fuerza de protección de los observadores tendría que negociar con esos grupos armados el acceso a la frontera (ruso-ucraniana), el acceso al territorio y la libertad de movimiento”, describió Volker.

Un escenario que, advirtió, contradice la parte del acuerdo de Minsk sobre la integridad territorial y la soberanía de Ucrania.

En ese ambiente de fractura, la OSCE fue incapaz un año más de consensuar una postura común más allá de algunos documentos técnicos en temas como tráfico de personas o ciberseguridad.

Se confirmó así que este organismo está enquistado en una nueva atmósfera de “guerra fría”.

El propio presidente de turno de la OSCE, el canciller austríaco Sebastian Kurz, reconoció hoy que recuperar la confianza es “una tarea muy difícil porque en los últimos años se ha perdido mucha confianza y el pensamiento de bloques ha crecido en el continente”.


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