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El regreso a la vida de la mexicana Nelly Miranda

Fotografía del 30 de noviembre de 2017, de la nadadora mexicana Nely Miranda, en una reunión con medios de comunicación previo al Campeonato Mundial Paralímpico de Natación y Powerlifting que iniciará el próximo 2 de diciembre en la capital mexicana. En el primer minuto luego de regresar del reino de la muerte, que conoció en el verano del 2000, la mexicana Nelly Miranda decidió agradecer con una meta imposible, convertirse en campeona de natación a pesar de su condición de tetrapléjica. Nelly era una mujer feliz, con un empleo como cajera principal de un banco, casada y con un niño de cuatro años, pero ocho días después de su cumpleaños se dobló un pie y rodó por una escalera de 17 peldaños, lo cual la dejó inválida. EFE

Fotografía del 30 de noviembre de 2017, de la nadadora mexicana Nely Miranda, en una reunión con medios de comunicación previo al Campeonato Mundial Paralímpico de Natación y Powerlifting que iniciará el próximo 2 de diciembre en la capital mexicana. En el primer minuto luego de regresar del reino de la muerte, que conoció en el verano del 2000, la mexicana Nelly Miranda decidió agradecer con una meta imposible, convertirse en campeona de natación a pesar de su condición de tetrapléjica. Nelly era una mujer feliz, con un empleo como cajera principal de un banco, casada y con un niño de cuatro años, pero ocho días después de su cumpleaños se dobló un pie y rodó por una escalera de 17 peldaños, lo cual la dejó inválida. EFE

En el primer minuto luego de regresar del reino de la muerte, que conoció en el verano del 2000, la mexicana Nelly Miranda decidió agradecer con una meta imposible, convertirse en campeona de natación a pesar de su condición de tetrapléjica.

Nelly era una mujer feliz, con un empleo como cajera principal de un banco, casada con un hombre que admiraba sus hermosos ojos color miel y con un niño sano de cuatro años, pero ocho días después de su cumpleaños se dobló un pie y rodó por una escalera de 17 peldaños, lo cual la dejó inválida.

“Mis piernas quedaron enredadas en el barandal, mi tronco giró al lado contrario y mi cabeza pegó en la pared. Quedé tetrapléjica con un derrame cerebral y sufrí amnesia 11 días, sin embargo al regresar decidí no ser víctima”, dijo en entrevista a Efe Miranda, una de las cartas de su país en los Mundiales de Para natación que empezarán mañana en la Ciudad de México.

Tras el accidente, los médicos pronosticaron que iba a permanecer inerte el resto de su vida y su marido se fue. En vez de llorar, la mujer de 28 años imaginó a su niño desvalido si ella no se levantaba y decidió nadar contracorriente en el nombre del amor.

“Quise demostrarle a mi hijo que no hay imposibles. Como al principio avanzaba poco con los ejercicios, un día pedí entrar a la alberca y cuando moví una mano, sentí estar del otro lado. Ahí empezó todo, en 2005 nadé en el Campeonato Nacional y en 2007 gané plata en los Panamericanos de Río de Janeiro 2007", recuerda.

En los Juegos Paralímpicos de Pekín 2008 la mexicana ganó medallas de oro en 50 y 100 metros estilo libre, en la primera de esas pruebas con récord olímpico, y se convirtió en la heroína de los cuentos de su hijo.

“Competir en casa será algo especial, nadaré en la piscina sede de la natación de los Juegos Olímpicos de 1968 y estoy emocionada”, dice la deportista que a los 45 años se mantiene entre las mejores del mundo.

En los Mundiales Miranda nadará 50 metros estilos libre, dorso y pecho y 100 libres luego de un espasmo que la obligó a bajar los entrenamientos hace seis semanas. En unas repeticiones de 25 metros su cuerpo se paralizó y los médicos le detectaron un desgaste en dos vértebras más, lo cual la ha puesto al borde del retiro.

“No estoy al 100 de forma deportiva por el percance de salud, pero daré lo mejor de mi en la cuatro pruebas y si el médico lo autoriza también nadaré en un relevo. La idea es seguir entre las mejores”, asegura.

Desde mañana, la mexicana tendrá en los Mundiales oponentes de nivel, pero no las estudia porque la más dura de todas suele aparecer cada mañana en su espejo. “Mi rival a vencer se llama Nelly Miranda, la clave será superarme a mí misma”, dice.

Admira a los nadadores convencionales, a algunos de los cuales le ha recomendado que cuando sientan cansancio de piernas piensen en ella que jamás los sufre porque su tren inferior carece de sensibilidad, sin embargo no se lamenta porque se cree afortunada.

“La única pregunta que jamás me hice fue ¿por qué a mí?. Después del accidente me gradué de Administración de Empresas y si me debo retirar pronto, estoy lista para el próximo reto”, dice con la seguridad de quien aprendió a hacer de milagros y así agradeció el regreso a la vida.


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