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El atractivo para la inversión biofarmacéutica en diez países de América Latina es del 59 por ciento

El director general de la Federación Latinoamericana de la Industria Farmacéutica (FIFARMA), Luis Villalba (i), y el director de Pugatch Consilium, Daniel Coriat (d), fueron registrados este miércoles, durante la Cumbre de Atención Sanitaria en América Latina y Ciencias de la Vida, en Sao Paulo (Brasil). EFE

El reporte especial 2017 sobre América Latina de la Encuesta de Competitividad e Inversión Biofarmacéutica (BCI, por sus siglas en inglés), difundido hoy en Brasil, sitúa en un promedio del 59 % el potencial de diez países de la región para atraer inversión de la industria biofarmacéutica.

El informe, presentado en Sao Paulo y al que tuvo acceso Efe, evalúa cinco áreas claves que el sector toma como referente para canalizar sus inversiones en cada una de las naciones analizadas.

Los países en los que se realizó el estudio, elaborado por la compañía Pugatch Consilium a petición de la Federación Latinoamericana de la Industria Farmacéutica (Fifarma), son Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, República Dominicana, Ecuador, México, Panamá y Perú.

Las cinco áreas evaluadas por los principales directivos del sector biofarmacéutico y procesadas de acuerdo a rigurosos estándares estadísticos incluyeron las capacidades científicas y la infraestructura de cada país, donde el continente obtiene un promedio de 55 %.

El promedio para el acceso al mercado y la financiación es del 58 %, el de las condiciones para los estudios clínicos del 62 %, el de la efectividad de la protección a la propiedad intelectual del 56 % y el del sistema regulatorio del 57 %.

El informe hace hincapié en que el reto para la región es construir “bioeconomías sustentables” en el largo plazo que sean atractivas para el desarrollo de “ecosistemas” capaces de atraer inversión extranjera.

El perfil de América Latina (Latam) fue evaluado y comparado con el de otras dos zonas del mundo: el Medio Este-África (Mea), que obtuvo un 57% de promedio, y la región Asia Pacifico (Ap), cuya media supera a América Latina en dos puntos porcentuales (61%). Los tres bloques de países fueron incluidos en una categoría llamada “mercados recién llegados” (newcomer markets).

A la luz de los resultados, las tres regiones evaluadas tienen todavía retos que cumplir y espacio para mejorar. Además, se encuentran en valores promedio similares que bordean el 60%.

Los mayores desafíos se encuentran en el acceso igualitario al mercado y los sistemas regulatorios. Para Latam y Mea también queda pendiente una mayor efectividad en la protección de la propiedad intelectual.

A nivel global las tres economías que mejores puntuaciones obtuvieron en la categoría de mercados recién llegados son Singapur, Israel y Taiwan.

Los países de mejor desempeño individual en Latinoamérica son Chile y Costa Rica, que ocupan el quinto y sexto lugar respectivamente.

El caso de Taiwán es evaluado en el reporte como un paradigma de buenas prácticas. En la página 35 se destaca el desempeño y crecimiento de los últimos 15 años, gracias al desarrollo de políticas gubernamentales para proteger, por ejemplo, la propiedad intelectual.

También se exalta de Taiwán la apertura de un nuevo Parque Nacional para la Investigación en Biotecnología.

Los esfuerzos de la nación asiática han valido la pena ya que según el reporte el sector vale unos “9.300 millones de dólares, cifra que al menos se ha triplicado en relación a la década pasada” con la presencia efectiva de unas 1.900 compañías.

Otra barrera que resalta la encuesta para Latinoamérica está relacionada con la falta de transparencia de los gobiernos.

“Sin que sea sorpresivo, la corrupción, la ineficiencia y el mal uso del poder público para el beneficio privado puede lastrar los esfuerzos y políticas para atraer la inversión del sector biofarmacéutico”, explica el documento.

Los países más desarrollados con una industria farmacéutica sólida, catalogados en el reporte como “mercados maduros”, son Estados Unidos, Suiza, Alemania, Inglaterra, Irlanda, Japón, Canadá, Australia, Italia y Nueva Zelanda.

El índice BCI global, que se elabora en el mundo hace cuatro años, se ha convertido en un referente entre los tomadores de decisión, los gobiernos y los altos ejecutivos de la industria farmacéutica que utilizan sus hallazgos para decidir el destino de sus inversiones en el mundo.


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