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Jefe militar en Afganistán alaba la autonomía de la nueva estrategia de Trump

El jefe de los contingentes de Estados Unidos y de la OTAN en Afganistán, el general John Nicholson, ofrece una rueda de prensa. EFE/Archivo

El jefe del Ejército estadounidense y de las fuerzas internacionales en Afganistán, el general John Nicholson, se mostró hoy satisfecho con la independencia y la capacidad de atacar la financiación de los insurgentes talibanes obtenidos con la nueva estrategia de Estados Unidos.

“Hemos recibido la autorización para atacar al enemigo en un espectro más amplío que en el campo de batalla”, afirmó Nicholson en una teleconferencia celebrada con motivo de los tres meses desde la implantación de la nueva estrategia del Gobierno del presidente Donald Trump, y que pudo ser seguida hoy desde el Pentágono.

Nicholson reconoció que hasta hace unos meses resultaba “más difícil” atacar al enemigo en aspectos básicos que van más allá del enfrentamiento militar, como puede ser sus fuentes de financiación o sus infraestructuras de apoyo, puesto que las autoridades locales exigían que sólo se actuase en apoyo a las fuerzas locales.

Cuando el presidente Trump anunció el pasado 21 de agosto su intención de adoptar un nuevo enfoque en el conflicto bélico más largo de la historia del país, el mandatario dejó claro que una de sus prioridades sería tener una mayor autonomía con el fin de evitar filtraciones que permitieran a los insurgentes conocer sus planes.

“Esto nos ha permitido ampliar nuestro radio de acción en el llamado Emirato de los Talibán, donde tenían cierta libertad de acción”, reconoció Nicholson.

Asimismo, el militar resaltó la importancia de atacar las fuentes de financiación de los insurgentes, que ingresan unos 200 millones de dólares cada año gracias a la producción de drogas.

De acuerdo con datos aportados por Nicholson, los talibanes son responsables del 85 % de la producción mundial de opio, cuyo valor en la calle rondaría los 60.000 millones de dólares.

Por este motivo, en las últimas semanas las fuerzas de la coalición han intensificado sus ataques aéreos en la provincia de Helmand, donde se calcula que operan al menos siete grandes organizaciones dedicadas al narcotráfico.

“Atacamos a las organizaciones que se dedican al tráfico de droga en este área”, señaló Nicholson, quien recalcó la importancia de atacar a los laboratorios puesto que en muchos de los casos los granjeros que se dedican al cultivo son también víctimas.

El Pentágono informó la semana pasada de que Estados Unidos tiene desplegados a 14.000 miembros de las Fuerzas Armadas en el país, lo que supone un incremento de 3.000 militares desde el anuncio de la nueva estrategia.

Por su parte, la misión de la Alianza Atlántica hasta finales de 2014 (sustituida ahora por una misión más limitada conocida como “Resolute Support”) ha llegado a tener desplegados sobre el terreno a 100.000 soldados.


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