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Denver habla, poesía mediante, para derribar barreras de odio

El alcalde de Denver, Michael Hancock, y la poeta Claudia Rankine, instaron hoy a cientos de estudiantes de escuelas y universidades locales a "derribar las barreras que nos dividen", incluyendo el racismo, los crímenes de odio y la injusticia social. EFE/ARCHIVO

El alcalde de Denver, Michael Hancock, y la poeta Claudia Rankine, instaron hoy a cientos de estudiantes de escuelas y universidades locales a “derribar las barreras que nos dividen”, incluyendo el racismo, los crímenes de odio y la injusticia social.

El encuentro en la Universidad Estatal Metropolitana de Denver (MSU, en inglés), marcó el final de la campaña DENVER TALKS (Denver habla), una serie de conversaciones comunitarias iniciadas el pasado mes.

En las charlas se usaron algunos de los libros escritos por Rankine, que se distribuyeron gratuitamente para fomentar el diálogo sobre raza y justicia social.

“Nuestra meta es construir una comunidad de mayor inclusión y aceptación y, para hacerlo, necesitamos la valentía de enfrentar los prejuicios y las conductas que nos separan”, afirmó el alcalde.

Hancock también subrayó que las circunstancias sociopolíticas creadas tras las elecciones presidenciales de noviembre de 2016 acentúan la necesidad de este tipo de diálogo comunitario.

“Es muy importante que no retrocedamos ni nos demos por vencidos ante aquellos que quieren dividirnos. ¿Podemos cambiar el mundo con un proyecto de lectura de poesías durante seis semanas?”, se pregunta en declaraciones a Efe Rowena Alegría, de la Oficina de Derechos Humanos de Denver y una de las personas a cargo de la iniciativa.

Su respuesta es “probablemente no. Pero podemos cambiar los corazones y abrir las mentes de los jóvenes, que son nuestro futuro”, dijo Alegría.

“Estas conversaciones no son fáciles, pero cada vez que las iniciamos lo hacemos con la esperanza de descubrir la nueva gran idea o de establecer una nueva gran forma de cooperación que nos conecte y nos una”, agregó.

Poco después de que el presidente Donald Trump asumiese su cargo en febrero pasado, Hancock aprobó una serie de medidas locales para proteger a inmigrantes y a refugiados residentes en Denver.

Luego, el concejo municipal expandió esas medidas, que ahora incluyen ofrecer ayuda legal, pagada con fondos públicos, a indocumentados.

Como resultado de esas acciones, el miércoles Denver resultó una de las 29 jurisdicciones del país en recibir una notificación por parte del Departamento de Justicia de Estados Unidos advirtiendo que esas medidas son incompatibles con leyes federales y que, por lo tanto, Denver podría dejar de recibir subsidios federales.

Aunque no es la ciudad más diversa de Colorado (Aurora ocupa ese lugar), el 45 % de los 694.000 habitantes de Denver no son blancos, incluyendo un 30 % de hispanos.

En 2015 y 2016, las tensiones sociales llegaron a un punto preocupante tras las muertes de varios hispanos o afroamericanas abatidos por la policía de la ciudad, a pesar de haber estado desarmadas las víctimas.


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