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Las fugas de gas agravan la contaminación por ozono en el aire en México

Las fugas de gas LP, el más utilizado por los mexicanos en comercios y hogares, son la tercera fuente de contaminación del aire "con aditivos altamente reactivos" que contribuyen a formar ozono, alertó hoy el experto Víctor Hugo Páramo. EFE/ARCHIVO

Las fugas de gas LP, el más utilizado por los mexicanos en comercios y hogares, son la tercera fuente de contaminación del aire “con aditivos altamente reactivos” que contribuyen a formar ozono, alertó hoy el experto Víctor Hugo Páramo.

“El 30 % del ozono se origina a partir de las fugas de este gas, por lo que es necesario revisar periódicamente las instalaciones del suministro”, indicó el coordinador de Contaminación y Salud Ambiental del Instituto Nacional de Ecología y Cambio Climático (Inecc) en entrevista con Efe.

El ozono es un poderoso oxidante que reacciona rápidamente con otros compuestos químicos, provocando inestabilidad en altas concentraciones, explicó.

Los últimos registros del Inecc muestran que, además de los elementos básicos como el nitrógeno y el oxígeno, hay evidencias de propano y butano en la atmósfera de la Ciudad de México.

Páramo rememoró la crisis de contaminación de 1990, a partir de la cual se “reformuló" el gas licuado de petróleo para hacerlo menos reactivo, aunque se mantiene como una importante fuente de contaminación por las numerosas fugas.

En el 2000, el propano registró un volumen de 130 partes por billón (ppb) en el aire y doce años después había bajado a solo 20 ppb; y el butano pasó de 40 a 20 ppb, “una reducción significativa que todavía no se plasma en los niveles de ozono tan grandes”, detalló.

“Más de la mitad de la concentración de estos gases se lograron reducir considerablemente por las acciones en conjunto” desde la década de los 90, cuando “prácticamente todos los días había violación a las normas ambientales”, recordó.

Este avance se dio por el mejoramiento del gas LP, la eliminación del plomo en gasolinas y diesel, así como por el uso de convertidores catalíticos en los automóviles para el control de hidrocarburos y óxidos de nitrógeno que evitan la formación de ozono.

Es importante destacar que un sinnúmero de fugas no se reportan hasta que se percibe “el olor a peligro” que puede magnificar la contaminación del aire y desencadenar accidentes mortales.

Al gas LP (inodoro) “se le añade un odorizante para facilitar la detección de escape en caso de fuga; si hay olor, hay fuga”, explicó.

El olor a gas procedente de almacenes y camiones repartidores revela esas pequeñas fugas que diariamente disparan los niveles de ozono en el Valle de México, dijo esto doctor en química industrial.

Recomendó dar “mantenimiento cada seis meses a las instalaciones de gas”.

Aunque este gas derivado del petróleo “es bastante bueno”, la cantidad “que se distribuye en la Ciudad de México y el Estado de México, unos 85.500 barriles diarios, representa un peligro ambiental”.

Al año se atienden más de siete mil fugas de gas en la metrópoli, de acuerdo con reportes del Cuerpo de Bomberos de la Ciudad de México.

Páramo sugirió el uso de fuentes alternativas, como calentadores solares que a median plazo llevarían a quemar menos combustible y a emitir menos el ozono que contribuye al cambio climático.


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