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Alfonso Cuarón se reencuentra con los profesores con los que aprendió cine

El cineasta mexicano Alfonso Cuarón se reencontró hoy con sus maestros y conversó con alumnos en su visita al Centro Universitario de Estudios Cinematográficos (CUEC) de la Ciudad de México, donde habló sobre su trayectoria y desveló algunas anécdotas personales sobre cómo nació su amor por el cine. EFE/ARCHIVO

El cineasta mexicano Alfonso Cuarón se reencontró hoy con sus maestros y conversó con alumnos en su visita al Centro Universitario de Estudios Cinematográficos (CUEC) de la Ciudad de México, donde habló sobre su trayectoria y desveló algunas anécdotas personales sobre cómo nació su amor por el cine. EFE/ARCHIVO

El cineasta mexicano Alfonso Cuarón se reencontró hoy con sus maestros y conversó con alumnos en su visita al Centro Universitario de Estudios Cinematográficos (CUEC) de la Ciudad de México, donde habló sobre su trayectoria y desveló algunas anécdotas personales sobre cómo nació su amor por el cine.

En el encuentro también participaron la realizadora Tatiana Huezo y el director artístico Eugenio Caballero, indicó en un comunicado la Coordinación de Difusión Cultural de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

El ganador de dos premios Óscar por “Gravity” aseguró a los alumnos congregados que el cine es “un arte abstracto más cercano a la música que a la literatura o al teatro, como consideran muchos”.

Entre las anécdotas compartidas por el responsable de cintas como “Y tu mamá también”, Cuarón recordó cómo uno de sus profesores, Mario Luna, se enfadó con él cuando le dijo que quería dedicarse a la dirección.

“Practicaba fotografía con el Chivo (Emmanuel) Lubezki y me decidí por la dirección cuando vi su propuesta fotográfica”, relató.

Aseguró que con “Roma”, película rodada en la Ciudad de México y que está por estrenarse, “salió del clóset” y cumplió su sueño de ser director de fotografía en un largometraje.

Este filme, que narra la historia de una familia capitalina de clase media en la década de 1970, es “un canto de amor a la Ciudad de México”, apuntó.

El cineasta también profundizó en algunos de los momentos que hicieron que desarrollara su amor al cine, como cuando le regalaron su primera cámara o cuando vio “El ladrón de bicicletas”, de Vittorio de Sica.

En cuanto a su experiencia a la hora de participar en coproducciones con Estados Unidos, dijo que el problema son “las imposiciones y apropiaciones culturales de trabajar para las necesidades de otras entidades”.

Una de las desventajas de la inversión extranjera -expresó- es que en ocasiones favorece la creación de producciones comerciales y dificulta que los cineastas defiendan su trabajo autoral.


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