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Polémica por estatuas de Colón ensombrece celebraciones de Columbus Day en NY

Las celebraciones de Columbus Day en Nueva York se ven ensombrecidas este año por la polémica surgida tras el anuncio oficial de que se revisará la ubicación de "símbolos de odio", entre los que pueden estar incluidas estatuas de Colón. EFE/EPA/ARCHIVO

Las celebraciones de Columbus Day en Nueva York se ven ensombrecidas este año por la polémica surgida tras el anuncio oficial de que se revisará la ubicación de “símbolos de odio”, entre los que pueden estar incluidas estatuas de Colón. EFE/EPA/ARCHIVO

Las celebraciones de Columbus Day en Nueva York se ven ensombrecidas este año por la polémica surgida tras el anuncio oficial de que se revisará la ubicación de “símbolos de odio”, entre los que pueden estar incluidas estatuas de Colón.

La polémica se arrastra desde agosto pasado, al calor de los incidentes registrados en Charlottesville (Virginia) cuando comenzaron a eliminarse estatuas de líderes confederados que apoyaban la esclavitud.

En Nueva York se abrió un debate sobre el tema, con llamamientos a desmontar o reubicar monumentos que pudiera ser “opresivos” para sus habitantes, y entre ellos algunos líderes políticos han incluido estatuas de Colón.

En las últimas horas, representantes de la comunidad italoamericana amenazaron con dar un plantón al alcalde de Nueva York, Bill de Blasio, en una gala en su residencia oficial previa al desfile de Columbus Day del lunes.

"¿Cómo voy a ir a un evento del que es anfitrión una persona que está en contra de lo que defendemos?”, afirmó en declaraciones reproducidas hoy por el diario New York Post el presidente de la Columbus Citizens Foundation, Angelo Vivolo.

“El alcalde no apoya la estatua de Colón en Columbus Circle”, insistió.

Esta estatua, en una plaza de la esquina suroeste de Central Park, es uno de los puntos más conocidos y transitados de la ciudad.

Colocada en un pedestal de granito de 70 pies de altura, la estatua de mármol fue un regalo hecho en 1892 por comunidades de inmigrantes italoamericanos.

De momento, por su altura se ha librado de actos vandálicos que han afectado a otros monumentos, como otra estatua del mismo almirante situada dentro de Central Park que amaneció el 12 de septiembre con varias pintadas.

De Blasio, de una familia con origen italiano, suele participar en el tradicional desfile de Columbus Day de Nueva York, que ya lleva siete décadas celebrándose y que en la edición del año pasado tuvo una participación de unas 35.000 personas.

Pero De Blasio puede encontrar tropiezos en las celebraciones de este año, meses antes de las elecciones del 7 noviembre, en las que busca su reelección, aunque hoy restó importancia al tema y apuntó “motivaciones políticas” en la decisión de ese grupo.

En una rueda de prensa para hablar de temas de seguridad, De Blasio dijo que quienes han anunciado que no acudirán a esa gala son “un pequeño grupo de líderes”, e insistió en su defensa de las raíces italoamericanas que tiene.

“Mi madre habló italiano antes que inglés. Ella vivió su propio sueño americano. No puedo sentirme más orgulloso de mi herencia italiana, y vamos a tener un evento para celebrar esa herencia”, afirmó.

“Nunca me sorprende cuando hay gente que hace algo siguiendo sus propias motivaciones políticas (...). No creo que sea un evento para politizar, pero ése es su derecho si quieren hacerlo”, insistió.

Tanto el grupo que lidera Vivolo como otros que forman parte de la comunidad italoamericana de Nueva York se han dirigido a las autoridades de la ciudad para conocer si apoyan o no la idea de que las estatuas de Colón se queden en su lugar.

Sus respuestas se darán a conocer este miércoles, un día antes de la gala que se celebrará en la Gracie Mansion, la residencia oficial del alcalde de Nueva York.

Un portavoz del alcalde aseguró que “no hay plan para tocar” la estatua de Colón, pero de cualquier forma la decisión final se conocerá después de las recomendaciones que dé a conocer una comisión creada por De Blasio el pasado 8 de septiembre.

La misión de esa comisión es revisar la ubicación de monumentos vistos como “opresivos e inconsistentes con los valores de la ciudad de Nueva York”, aunque en principio no está claro si entre los que se revisarán se encuentran los del almirante genovés.

De cualquier forma, sus conclusiones, que servirán a De Blasio para adoptar una decisión, se conocerán a fin de año, cuando ya hayan pasado las elecciones, en las que el actual alcalde figura como favorito.

Mientras se mantiene la polémica, han comenzado a surgir municipios a los que no les importaría recibir las estatuas de Colón que deseche Nueva York, como el de Oyster Bay, en Long Island.

“Si no las quieren ellos, nos las quedamos nosotros”, afirmó el supervisor de Oyster Bay, Joseph Saladino, sobre la posibilidad de que Nueva York retire los monumentos dedicados a Colón.


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