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La lucha de Santa Rita por preservar la historia latina en Arizona

Vista exterior del Santa Rita Center, fundada en 1957 como una iglesia en el barrio conocido como "El Campito" al sur de Phoenix, Arizona. Santa Rita Center, el lugar donde César Chávez realizó su huelga de hambre y la activista Dolores Huerta acuñó la frase "Sí se puede", es acechado por el constante crecimiento de Phoenix y el avance del aeropuerto Sky Harbor. EFE

Vista exterior del Santa Rita Center, fundada en 1957 como una iglesia en el barrio conocido como “El Campito” al sur de Phoenix, Arizona. Santa Rita Center, el lugar donde César Chávez realizó su huelga de hambre y la activista Dolores Huerta acuñó la frase “Sí se puede”, es acechado por el constante crecimiento de Phoenix y el avance del aeropuerto Sky Harbor. EFE

Santa Rita Center, el lugar donde César Chávez realizó su huelga de hambre y la activista Dolores Huerta acuñó la frase “Sí se puede”, es acechado por el constante crecimiento de Phoenix y el avance del aeropuerto Sky Harbor.

Lo que antes fuera uno de los barrios latinos más representativos de la ciudad está cercado, pero hay gente que lucha por conservar su herencia e incluso se propone crear un museo en esa edificación.

El Santa Rita Center se fundó en 1957 como una iglesia en el barrio conocido como “El Campito” al sur de la ciudad, en aquel entonces poblado por mexicanos llegados a trabajar en los cultivos.

La edificación de un solo piso sirvió de centro de reunión para múltiples actividades de la comunidad latina. Luego de quedar en el abandono a mediados de los años 70, fue rescatada en el 2000 de las ruinas por sus raíces históricas.

Pero no solo el abandono amenaza a Santa Rita. El constante desarrollo del aeropuerto obligó a la reubicación de más de 6.000 personas e hizo proliferar las maquiladoras.

“Ahora solo quedan ocho casas de los antiguos campesinos que dieron vida al barrio chicano”, relató a Efe José Cortez, quien fue uno de los campesinos que apoyó a Cesar Chávez en su lucha por la justicia social.

Destacó que Santa Rita es un lugar que merece ser reconocido históricamente por tres razones: la huelga de hambre de Chávez, la frase “Sí se puede”, acuñada en dicho sitio por la activista Dolores Huerta, y la lucha por la justicia social en los campos de Arizona.

La iniciativa Latino Heritage Scholars recientemente presentó un informe en el que identifica diez sitios latinos con valor cultural, histórico y arquitectónico que requieren de la protección federal para contar con mayor reconocimiento.

Santa Rita Center es el octavo de la lista.

En este sitio César Chávez hizo una huelga de hambre de 24 días en 1972 para protestar contra la decisión del entonces gobernador de Arizona, Jack Williams, de prohibir las huelgas campesinas.

“Definitivamente la huelga de hambre puso al barrio ‘El Campito’ y Santa Rita en un plano internacional”, rememoró Cortez.

Cortez, que apenas pasaba de los 20 años cuando anduvo al lado del activista, lo recuerda como un líder carismático, sumamente callado, pero con un inmenso amor hacia la humanidad.

“No solo sentía amor por su gente, por los campesinos, sentía amor por todos”, dijo Cortez, quien junto a José Antonio Habre, conocido como Casper, rescató del olvido al Santa Rita Center cuando la propiedad iba a perderse.

“La nostalgia me hizo volver a Santa Rita en el 2000 y la encontré abandonada, llena de maleza y basura, se me derramaban las lágrimas. La había comprado un italiano que la usaba como bodega, fue cuando le comenté a Casper que debíamos rescatarla, le propuse al dueño que le limpiábamos la propiedad y que nos permitiera hacer eventos culturales”, indicó.

Así Santa Rita Center empezó a resurgir por medio de eventos y en el año 2004 fue adquirida por Chicanos por la Causa, una organización que aboga por la lucha de los mexicano-estadounidenses en el estado.

Casper nació en “El Campito”. Hoy recuerda que se le quedó ese nombre porque “todos los campesinos prendían sus fogatas al atardecer para cocinar, y las lumbreras a los lejos asemejan la imagen de un campo”.

Otro de los personajes que dio vida a Santa Rita fue Dolores Huerta, quien, al lado de Chávez, convenció a los campesinos de la necesidad de no rendirse en su lucha por mejoras sociales.

“Recuerdo que en ese tiempo era muy difícil luchar contra los rancheros porque tenían dinero y fuerza política. La gente le decía a Dolores, aquí no es como California, no se puede. Dolores les decía: ‘cómo hijos de la fregada que no se puede, sí se puede’”.

“Fue aquí donde nació esa frase que la caracteriza”, aseguró Cortez.

Pero existe una esperanza para Santa Rita, más allá de seguir en la espera de fondos estatales y federales para poder contar con luz eléctrica y arreglar parte de su infraestructura, Cortez y Casper trabajan en la idea de que en el futuro el antiguo inmueble se convierta en un museo.

Por lo pronto, el informe de Latino Heritage Scholars busca crear un diálogo alrededor de estos diez sitios, entre ellos Santa Rita, para que estimule el interés de los estudiosos, la comunidad de conservación, el gobierno y el público en general para que no se pierda la historia que resguarda la herencia latina.


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