Presionan para que Tucson y Phoenix se conviertan en ciudades "santuario"

Los alcaldes de Tucson y Phoenix en Arizona enfrentan una fuerte presión para que nombren oficialmente a sus comunidades como "ciudades santuario" debido a las severas políticas migratorias anunciadas por Trump.

Así, a pesar de las amenazas de la Administración del presidente Trump de retirar fondos federales a municipios que "protejan" a inmigrantes indocumentados, miembros de la comunidad inmigrante en ambas ciudades presionan con protestas y peticiones a los alcaldes para tomar una postura concreta en el asunto.

El alcalde de Tucson, Jonathan Rothschild, quien aseguró que la ciudad siempre ha dado la bienvenida a la comunidad inmigrante, rechazó en declaraciones a Efe la idea de construir un muro a lo largo de la frontera con México así como la imposición de un impuesto a los productos provenientes de ese país.

Pero, agregó que Tucson no es y no será una ciudad "santuario" ya que consideró que este término es utilizado políticamente de forma negativa.

Sin embargo, para la vicealcalde de la ciudad, Regina Romero, la ciudad de Tucson ya es una ciudad santuario.

"La ciudad siempre ha tomado posturas para proteger a todos sus residentes sin importar que tengan papeles o no", explicó a Efe.

Romero indicó que la ciudad tiene un largo historial de protección al inmigrante, siendo la cuna del movimiento santuario donde las iglesias abrieron sus puertas para proteger a los indocumentados provenientes de países centroamericanos en la época de los ochenta.

Funcionarios de Tucson como Rothschild y Romero anunciaron el pasado mes de diciembre que la policía de esta ciudad no cooperará con el servicio de Inmigración en redadas.

"Creo que para muchos Tucson ya es una ciudad santuario y estoy segura que tratan de incluirnos en esta lista, a pesar de todo", dijo Romero.

Por su parte, el alcalde de Phoenix, Greg Stanton, indicó que su ciudad no participará en el programa federal 287 (g), ni en ningún otro plan propuesto por la Administración Trump para iniciar deportaciones masivas de inmigrantes indocumentados.

Sin embargo aclaró que Phoenix no puede ser una ciudad "santuario" debido a la ley existente SB1070, que en su opinión terminó con las ciudades santuario al establecer una cooperación entre la policía y el departamento de inmigración.

Una cláusula de la SB1070, mantenida por la Corte Suprema de Justicia de EE.UU., otorga a los departamentos policiacos el poder de cuestionar el estatus migratorio de las personas cuando son detenidas.

"No podemos pedirle a nuestra policía violar la ley", dijo ayer Stanton en un comunicado de prensa.

El próximo 15 de febrero, el concilio de la ciudad de Phoenix tomará la decisión al respecto, especialmente después de recibir una petición oficial para que la ciudad defina su postura sobre el asunto de santuario.

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