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Informe revela disparidad racial en tratamiento de jóvenes delincuentes Utah

Los delincuentes menores de edad, hispanos o de otras minorías, tienen menos posibilidades que los blancos de encontrar una alternativa a quedar a disposición de la justicia y a la vez tienen mayores posibilidades de ser removidos de sus hogares que los blancos de la misma edad. EFE/Archivo

Los delincuentes menores de edad, hispanos o de otras minorías, tienen menos posibilidades que los blancos de encontrar una alternativa a quedar a disposición de la justicia y a la vez tienen mayores posibilidades de ser removidos de sus hogares que los blancos de la misma edad. EFE/Archivo

La disparidad racial en el sistema de justicia de delincuentes juveniles en Utah continúa siendo un problema persistente que se agrava cuanto más tiempo pase un joven hispano o afroamericano detenido o en libertad condicional, revela un informe de la Comisión de Justicia Criminal y Civil divulgado hoy.

Específicamente, los delincuentes menores de edad, hispanos o de otras minorías, tienen menos posibilidades que los blancos de encontrar una alternativa a quedar a disposición de la justicia y a la vez tienen mayores posibilidades de ser removidos de sus hogares que los blancos de la misma edad.

Por ejemplo, los hispanos representan el 23 % de los 500 nuevos casos anuales de delincuentes juveniles en Utah, pero también son el 43 % de los delincuentes juveniles removidos de sus hogares.

Entre los afroamericanos, ese grupo representa el 5 % de los delincuentes menores de edad acusados de delitos menores, pero el 14 % de los enviados a cárceles juveniles.

“Aunque muy pocos de los jóvenes que quedan en libertad condicional o que quedan detenidos (en la División de Servicios de Justicia Juvenil de Utah) llegan a la corte como personas de alto riesgo, la mayoría de los que deja el sistema sale como personas de alto riesgo”, afirma el reporte.

En preparación para la difusión del reporte, Ron Gordon, director ejecutivo de la Comisión de Justicia Criminal y Civil de Utah, se presentó ante la legislatura local y preguntó retóricamente si el sistema está ayudando a los jóvenes o si se los está “sólo castigando” por lo que hicieron.

Por eso, Gordon pidió no mantener a los jóvenes más tiempo del necesario dentro de la justicia juvenil, debido a que cuánto más tiempo permanecen detenidos, en libertad condicional o realizando trabajos comunitarios obligatorios, más condiciones impone la corte para quedar en libertad completa y más alto es el costo de las multas y aranceles a pagar.

El problema no es nuevo. Ya en 2000, un reporte emitido por la misma comisión afirmaba que “los jóvenes hispanos reciben sentencias un poco más severas que todos los otros jóvenes” y que tenían nueve veces más posibilidades de ser arrestados que los blancos.

Y el informe de 2012 encontró que del 2007 en adelante los jóvenes blancos tenían “estadísticamente más posibilidades” que los delincuentes de grupos minoritarios para evitar quedar encarcelados o ser removidos de sus familias.

El nuevo reporte explica que la falta de presupuesto adecuado y, como consecuencia, la falta de suficiente personal, así como la falta de leyes estatales uniformes hacen que “el mismo crimen no sea tratado de la misma manera en distintas cortes”.

Gordon enfatizó que la legislatura local podría resolver el problema con nuevas leyes.


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