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“En Tultepec todos nos dedicamos a la pirotecnia”, dice hija de desaparecido

Familiares de personas afectadas por la explosión esperan por noticias de sus seres queridos hoy, miércoles 21 de diciembre de 2016, a las afueras del mercado pirotécnico de San Pablito, en el municipio mexicano de Tultepec. EFE

Familiares de personas afectadas por la explosión esperan por noticias de sus seres queridos hoy, miércoles 21 de diciembre de 2016, a las afueras del mercado pirotécnico de San Pablito, en el municipio mexicano de Tultepec. EFE

Helen buscaba hoy a su padre en el centro forense de Tlalnepantla con la angustia de tener que reconocerlo entre cuerpos quemados y la conciencia de que, como toda su familia y el municipio de Tultepec, seguirá dedicándose a la pirotecnia a pesar de la tragedia, pues es lo único que saber hacer.

“Es una forma de vida que nos han inculcado desde bisabuelos y somos la cuarta o quinta generación. No sabemos hacer otra cosa, ni hacer la limpieza, más que elaborar” petardos, explicó a Efe la joven.

En el gigante estallido de ayer en el mercado de artificios pirotécnicos de San Pablito, en el central Estado de México, Helen Hernández pudo perder a gran parte de su familia, pues ahí se encontraban “suegras, tíos, hermanos, abuelas y cuñados”.

“Todos fabricamos materiales pirotécnicos; ya lo traemos de herencia”, dijo Helen, integrante de una familia dedicada por entero a la construcción de fuegos artificiales en Tultepec, localidad de unos 10.000 habitantes bautizada como “la capital nacional de la pirotecnia”.

“En Tultepec todo el pueblo se dedica a la pirotecnia, abuelos, niños, todos. No tenemos otra forma, así que vamos a seguir en eso hasta que Dios nos lo permita”, apuntó.

Mientras, la joven sigue buscando a su padre, Sergio Hernández Cortés, de 58 años y dedicado al arte de fabricar petardos desde “chiquito”.

“Están irreconocibles esos cadáveres”, explicó a Efe, casi sin palabras, tras salir del Servicio Médico Forenses de Tlalnepantla, donde intenta encontrar a su padre en una morgue repleta de cuerpos.

Son 32 fallecidos hasta el momento, y algunos están tan calcinados que las autoridades ya declararon que no se podrán reconocer sin que se realicen pruebas genéticas.


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