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Condenan a cadena perpetua a hispano que asesinó a mafioso mexicano en cárcel

Un recluso hispano alojado en una prisión de máxima seguridad en Colorado evitó la pena de muerte y deberá cumplir desde hoy cadena perpetua por haber asesinado hace más de una década a un exjefe de la mafia mexicana que opera dentro de las cárceles estadounidenses. EFE/ARCHIVO

Un recluso hispano alojado en una prisión de máxima seguridad en Colorado evitó la pena de muerte y deberá cumplir desde hoy cadena perpetua por haber asesinado hace más de una década a un exjefe de la mafia mexicana que opera dentro de las cárceles estadounidenses. EFE/ARCHIVO

Un recluso hispano alojado en una prisión de máxima seguridad en Colorado evitó la pena de muerte y deberá cumplir desde hoy cadena perpetua por haber asesinado hace más de una década a un exjefe de la mafia mexicana que opera dentro de las cárceles estadounidenses.

Según informó la justicia federal, Richard “Chuco” Santiago, ahora de 56 años y convicto de la muerte del jefe mafioso Manuel “Tati” Torrez el 21 abril de 2005, ya estaba condenado a cadena perpetua por otros crímenes cuando golpeó y pateó a Torrez, entonces 64, dentro de una sala de ejercicios de la cárcel de máxima seguridad ADX en Florence, en el sur de Colorado.

El incidente fue el primer asesinato ocurrido en ese establecimiento y, según autoridades federales, se trató de una “disputa por territorio” entre Torrez, Santiago y otro recluso, Silvestre “Chikali” Mayorqui Rivera, cómplice de Santiago y condenado el año pasado también a cadena perpetua por ese mismo crimen.

Al dar a conocer la sentencia, el juez federal de distrito Robert E. Blackburn indicó que la cadena perpetua era “obligatoria según las leyes federales”. La fiscalía no solicitó la pena de muerte, explicó el magistrado, porque Santiago decidió aceptar su culpabilidad.

La pena de muerte correspondía porque Santiago ya había asesinado años antes a otro recluso en otra prisión.

Durante el juicio de Rivera el año pasado, se reveló que Torrez había estado encarcelado en California, donde, incluso desde dentro de la prisión, controlaba la venta y distribución de narcóticos en una amplia zona de ese estado. Su sentencia original era de poco menos de 12 años.

Torrez eventualmente fue trasladado a la prisión en Florence, donde, según reportes de 2005, se habría convertido en informante de las autoridades.

En abril de 2015, David Lane, entonces abogado defensor de Rivera, afirmó durante el juicio que Torrez habría dado la orden de asesinar a Rivera y a Santiago debido al conflicto por territorio e influencia de la Mafia Mexicana dentro de la cárcel de máxima seguridad.

Esa situación habría desencadenado lo que Lane catalogó como “una batalla brutal” que le causó heridas cerebrales irreparables a Torrez.

En el juicio de Rivera, el fiscal a cargo del caso, John Walsh, señaló a Santiago como el instigador del crimen y afirmó que tanto Santiago como Rivera “actuaron con premeditación” con el propósito de ocupar ellos el lugar de Torrez.

Las autoridades federales consideran a la Mafia Mexicana como “la pandilla elite” dentro de las cárceles del país. Aunque sólo unas 300 personas pertenecerían a esa pandilla, ese grupo controlaría y daría órdenes a más de 56.000 otros pandilleros.


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