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Juan Pablo Sánchez corta una oreja en la Monumental Plaza México

El torero mexicano Juan Pablo Sánchez celebra tras lidiar a su primer toro de la tarde, "A Flor de Piel", de 534 kilos, durante la sexta corrida de la temporada grande de la Plaza de Toros México, en Ciudad de México (México). EFE

El torero mexicano Juan Pablo Sánchez celebra tras lidiar a su primer toro de la tarde, “A Flor de Piel”, de 534 kilos, durante la sexta corrida de la temporada grande de la Plaza de Toros México, en Ciudad de México (México). EFE

El mexicano Juan Pablo Sánchez cortó una oreja en la Monumental Plaza México, en una tarde en que brilló ese temple que es su cualidad innata y una vez más convenció a los aficionados.

Esta tarde actuó junto con el español Miguel Angel Perera que dio una vuelta al ruedo, y su paisano Fermín Espinosa “Armillita” con momentos buenos ante un público que le exigió demasiado.

Con otra pobre entrada, una cinco mil personas, se corrieron siete toros de Julian Hamdam, bien presentados con buena clase, sin fortaleza y definidos, los tres primeros, los cuatro últimos deslucidos, por ir con la cara a media altura y su notoria falta de fortaleza, pero sin problemas.

Perera, con el primero realizó una labor que le faltó estructuración, pero con muletazos estupendos sobre ambas manos. Mató de estocada desprendida, petición leve de oreja y una vuelta al ruedo. El cuarto inválido fue cambiado y su sustituto no dio opción de nada. Perera decido hizo el esfuerzo, silencio.

Sánchez, entendió perfectamente al segundo. Lo bregó perfecto, lo cuidó y gracias a su temple, realizó la faena de la tarde, no sólo logró sostenerlo de pie, sino que fuese a más en un trasteo de torería y entendimiento plenos.

Lo mató de estocada para lograr una oreja ganada a ley y, sobre todo, con el visto bueno de los aficionados que disfrutaron de esa lección. Vuelta al ruedo con fuerza. El quinto de plano no tuvo opción, sin embargo lo intentó y le robó pases que no tenía la res, ovación tras estocada.

“Armillita 1V”, derrochó buena técnica, pero el público no estuvo exigente sino intransigente con él. Con el tercero Fermín logró momentos buenos y las exigencias ya fueron mas leves. División de opiniones. Como sus hermanos que le antecedieron, el sexto, no decía nada y vimos al joven estar machacón sin que se lo agradecieran. Estocada final, silencio.


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