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Wawrinka despide a Del Potro

(Geoff Burke / Reuters Photo)

La mejor zurda amansó a la derecha más fuerte, y con ello llegó el punto final para Juan Martín del Potro en un magnífico Abierto de Estados Unidos.

También el cansancio le pasó factura al argentino, que en la madrugada del jueves sucumbió 7-6 (5), 4-6, 6-3, 6-2 ante el suizo Stan Wawrinka en los cuartos de final del último Grand Slam de la temporada.

Tras la medalla olímpica de plata que conquistó en los Juegos de Río de Janeiro, Del Potro volvió a rugir en una cita de envergadura, otra señal de que el campeón del US Open 2009 tiene las condiciones para pugnar en los primeros planos del tenis tras tres cirugías en la muñeca de izquierda que le alejaron de las canchas durante buena parte de dos años y medio.

“Nunca voy a olvidar esto. Pude haber perdido, pero me han hecho muy feliz”, señaló Del Potro sobre el aliento que recibió de principio a fin por sus compatriotas en el estadio Arthur Ashe.

Actual número 142 del ranking tras reaparecer en el circuito en marzo, Del Potro no pudo con el empuje de Wawrinka luego de un reñido trámite en los tres primeros parciales.

Del Potro tuvo un promisorio arranque, con un 4-1 a su favorable en el primer set. Pero no pudo sostener la diferencia y cedió la manga en un desempate.

Luego de llevarse el segundo, Del Potro y Wawrinka se mantuvieron parejos hasta que el suizo logró un quiebre de saque que le adelantó 5-3 en el tercero y se enfiló contundente hacia la victoria final, consumada a las 1.20 de la mañana.

“Un jugador increíble”, dijo Wawrinka al término del partido sobre Del Potro.

Wawrinka avanzó a su segunda semifinal seguida en el torneo y se las verá el viernes con el japonés Kei Nishikori.

Por la tarde del miércoles, Nishikori remontó dos veces para sorprender 1-6, 6-4, 4-6, 6-1, 7-5 a Andy Murray, el segundo cabeza de serie.

El ruido ensordecedor del sistema de parlantes del estadio. Una mariposa que no quería irse de la pista. Una interrupción por lluvia. Varias cosas fastidiaron a Murray en un entretenido duelo de cuartos de final.

Tras el incidente del estruendo en el cuarto set, el escocés Murray perdió siete games seguidos dejando escapar un partido que a todas luces tenía bajo su control.

A Murray, el segundo preclasificado y campeón del torneo en 2012, no le gustó para nada la decisión de Marija Cica, la juez de silla, de interrumpir el partido tras el ruido, similar al de un platillo oriental, en el estadio.

Todo se produjo con Murray en ventaja de dos sets a uno y con una bola de quiebre a su favor con el cuarto set igualado 1-1. Cedió los siguientes tres puntos para perder el game y siguió discutiendo con Cicak durante el cambio de lado. También conversó con el supervisor del torneo, pudiendo escucharse cuando le decía que lo ocurrido no era “justo”.

“Fue un torbellino de emociones en la pista, pero me mantuvo con calma”, dijo el japonés Nishikori. “Fue realmente duro mantener la calma. ....demasiados altibajos”.

Murray, quien llegó a Nueva York precedido con un sensacional par de meses en los que conquistó su segundo título de Wimbledon y repitió como campeón olímpico en los Juegos de Río, acabó perdiendo el set y quedó abajo 2-0 al iniciar el quinto. Y en medio de eso, una necia mariposa que se posó sobre la red, llevándole a agitar su raqueta para deshacerse de la misma.

Según la Asociación de Tenis de Estados Unidos, el problema del ruido fue causado por un fallo del procesador de audio digital, y que el artefacto sería reemplazada para la sesión nocturna. Ese ruido también había retumbado la noche del lunes, cuando Ana Konjuh venció a Agnieszka Radwanska en los cuartos de final del cuadro femenino.

Además, al promediar el segundo set, la lluvia detuvo el juego por segunda vez. Se tuvo que cerrar el techo retráctil y se abrió un pausa de 20 minutos en los que Nishikori pudo consultar con sus entrenadores, el argentino Dante Bottini y Michael Chang.

“Eso me ayudó a replantearme la táctica”, dijo Nishikori. “Había que hacer algo para ganar el partido”.

Murray logró reaccionar en el último set. Quebró el saque del japonés, ganó tres games en fila y se puso arriba 5-4. Pero no pudo llevarse otro game ante Nishikori, subcampeón en Flushing Meadows hace dos años.

Empatados 5-5 y 30-3, Murray cometió una doble falta y Nishikori no desaprovechó la oportunidad de quiebre con una definición de volea.

Frustrado, Murray azotó la red con su raqueta. Tras el cambio de lado, Murray procedió a sentenciar su triunfo al cabo de casi 4 horas.

Un final abrupto para el que había sido el mejor tramo de tenis del británico, quien había alcanzado siete finales consecutivas antes del US Open.

“Me siento muy orgulloso por los últimos meses”, indicó Murray. “Si alguien me proponía la clase de verano que he tenido antes de Wimbledon, seguramente que lo firmaba”.

Y un desenlace distinto para el japonés, que había perdido siete de sus ocho partidos previos contra Murray, incluyendo el más reciente en Río 2016.

La otra semifinal pautada para el viernes será entre el serbio y número uno mundial Novak Djokovic ante el francés Gael Monfils (10).


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