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Sabrina Santamaría: una gema tenística de USC

Sabrina Santamaría es una de las dos joyas hispanas que forman parte del equipo femenino de USC. De padre panameño y madre filipina, esta joven ha logrado inscribir su nombre en lo más alto del ranking nacional en individuales y en dobles. Su gesta, desconocida para la gran comunidad hispana, supone uno de los éxitos que más han contribuido a consolidar la herencia tenística latina en la historia de una institución deportiva como USC.

“Valoro enormemente mis raíces panameñas y estoy muy orgullosa de ser latina”, asegura Santamaría. “El hecho de ser panameña significa que puedo aportar una mayor diversidad al tenis y a USC”.

Desde su desembarco en USC, Santamaría ha firmado una brillante carrera como troyana. Cerró su primera temporada como decimotercera jugadora de la nación en individuales y tercera en dobles. En su segunda temporada, ascendía hasta el puesto número tres en individuales, mientras que en dobles, alcanzaba el número uno junto a su compañera Kaithlin Christian, con quien conquistó tres torneos universitarios – una hazaña jamás lograda.

Nada parecía poder frenar a esta gema canalera, que comenzó su tercer año liderando el ranking de individuales y dobles. Pero una inesperada rotura del ligamento cruzado interno de la rodilla, la apartó de las pistas varios meses. Tras una recuperación costosa, regresó a la competición este año con el mismo ánimo y ansias de ganar que, dos años antes, la habían aupado hasta la cima.
Gracias a esa garra, en su última temporada defendiendo los colores rojiblancos, la joven de 22 años de edad ha recuperado parte del terreno perdido, logrando escalar hasta la decimonovena posición del ranking en individuales. Su indiscutible talento con la raqueta puede ser también decisivo para darle un título nacional más a USC.

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A un paso de graduarse en Relaciones Internacionales, la tenista tiene claro que está lista para su asalto al circuito profesional y para colocar su nombre junto al de grandes jugadoras de la historia de este deporte. “Sé que puedo meterme entre las cien primeras del mundo”, afirma con seguridad.

Pese a su corta estatura y con un físico que desafía el estereotipo de la tenista moderna de gran potencia muscular, Santamaría es un diamante esculpido para seguir rompiendo récords.
Desde que por primera vez empuñara una raqueta a los tres años, su habilidad no ha dejado indiferente a nadie. En su etapa juvenil acaparó la atención de los medios de comunicación locales: el LA Daily News la nombró jugadora del año en cuatro ocasiones. Su paso por competiciones en Panamá tampoco pasó desapercibido. En el año 2008 se alzó con el trofeo en el ITF Panama Bowl en dobles, y en el año 2007 representó a Estados Unidos en la Copa Bonnebelle y en el North American Junior Challenger.

Pese a sus logros, Panamá no ha sabido encontrar la manera de hacer que Santamaría abandere los colores de su patria paterna en competiciones internacionales. Y es que, como ella misma indica, la falta de referentes y héroes tenísticos, así como la falta de ayudas económicas en América Latina, hace que muchos jóvenes latinos afincados en Estados Unidos opten por defender la bandera de la primera potencia mundial.

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“Latinoamérica no ha sido tan grande en tenis. Se trata principalmente de los españoles” y agrega “espero que más personas procedentes de América Latina puedan convertirse en héroes en los próximos diez años porque siento que necesitamos una mayor representación”.
Y si su ascenso hacia la cúspide tenística continúa como hasta ahora, Sabrina Santamaría podría convertirse en ese referente que ella anhela: “Espero que yo pueda cambiar eso. Espero que pueda ser la heroína de alguien”.


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