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Joven guatemalteco con prótesis en su pierna derecha caminará cinco millas en el Desfile de las Rosas

(Jad El Reda)
Pasadena

La mañana del 23 de octubre de 2013 comenzó como todos los días para la familia Grajeda. Brenda, la madre de Adrián lo preparó temprano para que Eli, su padre, lo llevara a la escuela antes de que este se dirigiera rumbo a su trabajo. Sin embargo, solo minutos después de dejarlo en la escuela recibió una llamada que a él y a su familia les cambiaría la vida.

“Al dejarlo, él agarró a jugar en el [patio de recreo]… no había llegado a mi trabajo. Me llamaron entre 10 a 20 minutos para que regresara a la escuela, no me dijeron para qué era, no me dijeron lo que había pasado. Cuando llegué, él estaba tirado en el suelo”, recordó el guatemalteco el horror que vivió cuando regresó y ver a su hijo de 10 años siendo atendido por unos paramédicos en medio del caos.

Adrián acababa de ser golpeado por escombros de un auto que había impactado en la cerca que protegía el área de juego de los niños de la Abraham Lincoln Elementary School, en Palm Desert. Un conductor de 83 años y en estado de embriaguez fue señalado como el autor de tal accidente.

“No vi nada, vi solo que tenían su pierna bien envuelta, pensé que estaba bien”, recordó.

El estacazo en la pierna fue tan severo que tuvo que ser amputada debajo de la rodilla derecha. Según Eli, tal vez su hijo no hubiera sido el recipiente de tal golpe de no ser que al momento del accidente Adrián reaccionó de manera heroica para evitar que una compañerita fuera la lastimada.

“Él salvó a una niña, la empujó y él quiso correr pero el carro dio vueltas trayendo pedazos del semáforo, entonces ese metal le cortó su pierna, dejándolo como un hilito. Le cortó todos los tendones”.

La familia reside en el Valle de Coachella en “donde no hay hospitales que atiendan niños”, entonces Adrián tuvo que ser traslado en un helicóptero a Loma Linda, pero este no pudo descender por la neblina que obstaculizaba la visión para aterrizar.

Como si fuera poco, Adrián, quien caminará cinco millas durante el Desfile de las Rosas de Pasadena el 1 de enero de 2019 con la carroza de Dona Vida: El Ritmo del Corazón, casi pierde la vida durante el trayecto.

“El helicóptero tuvo que regresarse a Palm Springs, pero mientras estuvo perdiendo sangre”, explicó Eli. “Lo bajaron en el hospital de Palm Desert y ahí mandaron una ambulancia de nuevo para que fueran a recoger a mi hijo para llevarlo a Loma Linda… cuando llegamos a Loma Linda no llevaba sangre”.

Adrián fue recipiente de una transfusión de sangre que le salvó la vida.

“Él es un milagro y estoy muy orgulloso de él”, dijo. “Después de ver todo lo que ha pasado, mi esposa y mis otros dos hijos, lo único que nos hemos preocupado es que él sea física y mentalmente fuerte. Y lo es, es muy fuerte aunque pasó con días muy malos para poder caminar y para poder jugar futbol”.

Adrián tuvo que pasar por terapias muy arduas pero demostró mucha valentía durante el proceso pues su deseo era de volver a jugar futbol. Ese deseo se llegó a cumplir, pero la realidad fue más dura porque “su prótesis volaba cada vez que le pegaba al balón” y él expresaba su sentir con lágrimas.

Eli y su esposa ayudaron a Adrián a considerar otra opción como el futbol americano, deporte en el que ha sobresalido jugando como novato en 2017 y después como “junior varsity” para Palm Desert High School.

Siempre en busca de retos

Adrián ha demostrado durante estos cinco años, desde que parte de su pierna fue amputada, que no está dispuesto a dejar que su situación lo haga sentir menos que un chico de su edad.

“Recientemente corrí un 5k, en el que [vencí sin problemas] a mi papá (risas)”, dijo Adrián a HOY Deportes en un hotel en Pasadena en donde aguarda su participación para el Desfile de las Rosas el 1 de enero en la mañana.

“Cinco millas serán fáciles, pero lo hago porque LifeStream, que está asociado con One Legacy y hacen trasplantes de órganos y sangre… entonces como yo recibí sangre para salvar mi vida, ellos me invitaron para caminar junto a la carroza y lo quise hacer como agradecimiento”.

Ante todo lo negativo, Adrián trata de mantener una actitud positiva y espera seguir sirviendo de ejemplo para quién lo necesite.

“Quiero que la gente piense que todo es posible con una ética de trabajo y trabajo duro, te pueden llevar a dónde quieras. Si sientes que lo puedes lograr, lo lograrás. Mucha gente se desanima y tienen expectativas muy altas, entonces ya no quieren seguir”, finalizó el joven de 15 años.

Sigue a Jad en Twitter, Instagram y Facebook: @jadelreda

 


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