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El jinete mexicano Víctor Espinoza no piensa en el retiro, solo en ganar

(AP Photo/Lenny Ignelzi)

Parece que para el jinete mexicano Víctor Espinoza, el hipismo no tiene cima.

Su legendario palmarés incluye tres victorias en el Kentucky Derby, dos de manera consecutiva, y la Triple Corona que conquistó el año pasado tras ganar las tres carreras de caballos más importantes del deporte -Kentucky Derby, Preakness y Belmont Stakes- en la misma temporada.

Desde que su carrera despegó en el 2000, ha acumulado más de $189 millones en premios.

Pero cuando se le preguntó qué le faltaba ganar dentro del hipismo, entre risas contestó que “me falta ganar [mis tres carreras de este fin semana]”.

Este viernes y sábado, Espinoza verá acción en un evento que es visto como el “Super Tazón” del hipismo, el Breeders’ Cup World Championships, que se celebrará en el hipódromo de Santa Anita en Arcadia.

Una de las carreras en las que estará corriendo es la Breeders’ Cup Classic, la joya del evento, en la cual una bolsa de $6 millones estará en disputa.

El año pasado, el mexicano ganó la carrera de una milla y un cuarto de distancia montando al caballo con el que ganó la Triple Corona, American Pharoah.

Para esta ocasión, la encarará a bordo de un pura sangre que ha marcado su trayectoria: California Chrome.

“Chrome es una estrella; tiene muchos seguidores, tal vez más que yo. Siento algo de presión porque no quiero defraudar a sus seguidores”, dijo el originario de Tulancingo, Hidalgo, sobre el caballo que montará el sábado. “Sin importar lo que pase en Breeders’ Cup, él es un campeón; ya lo que haga es extra”.

Con más de $13 millones en ganancias, California Chrome, de cinco años, es el caballo más rico en toda historia del hipismo.

Pero el célebre pura sangre no siempre fue un triunfador. Antes de que Espinoza empezara a trabajar con él hace tres años, solo había ganado dos de las seis carreras que había efectuado.

El jinete comentó que lo convirtió en un caballo exitoso dejándolo ser él mismo.

“Traté algo diferente; lo corrí diferente a como los otros jinetes lo estaban corriendo”, dijo Espinoza. “Tuve la oportunidad de poderlo montar y dejarlo correr; lo dejé hacer sus cosas. Hay veces que los cambios funcionan”.

Tras todos los logros que ha amontonado, el mexicano sigue con un inmenso impulso. Sabe que debido a todo lo que ha conquistado, todos sus competidores lo tienen en la mira. Por ello, siempre piensa en terminar primero.

“Esto es mi trabajo; me he entrenado mentalmente para seguir ganando”, indicó.

Ya con 44 años, Espinoza dijo que aún no contempla el retiro, aunque admitió que piensa que un jinete no debe competir pasados los 48 años, pues a esa edad fácilmente “se caen con un empujoncito”.


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