Deportes Los Ángeles

En una noche donde pecó de equipo primerizo, el LAFC encontró la eliminación y más problemas en las gradas

A lo mejor es la herencia de ser “el otro equipo de Los Ángeles” que trae consigo la mala suerte. Al final de cuentas, Chivas USA tampoco tenía buena fortuna en sus playoffs. El mismo Bob Bradley lo vivió en 2006 cuando tuvo un gran inicio con el Rebaño Angelino y fue eliminado por el Dynamo de Houston en la primera ronda.

En 2007 le sucedió a Chivas USA de Preki, líder de la Conferencia Oeste y favorito, al caer en la primera ronda también ante los Wizards de Kansas City.

En 2008, tuvo la misma fortuna el difunto Rebaño Gringo, segundo del Oeste y favorito, cuando perdió en primera ronda de playoffs ante Real Salt Lake.

Diez años más tarde, LAFC encontró esos mismos espíritus y cayó de forma inexplicable, ante un Real Salt Lake que buscó el resultado con dientes apretados y contó con muy buena fortuna.

En el papel, LAFC, el equipo de expansión con mejores números en la historia de la liga, era muy superior a Real Salt Lake, que estaba moribundo y el Galaxy, en su mediocridad, lo dejó con vida el pasado fin de semana.

En la cancha, LAFC también dominó, tuvo control del balón, creó más oportunidades, pero el Real Salt Lake, en escasas oportunidades, les anotó tres tantos. Fue un final muy cruel para el LAFC, que sin duda, merecía mejor suerte en esta su primera temporada.

“Este equipo del LAFC que vencimos esta noche, es uno de los mejores, sino el mejor equipo de expansión en la liga”, declaró Mike Petke, entrenador de Real Salt Lake. “Incluso, si los pones en 10 años, no cambiaría, podrías decir que han sido de los mejores equipos en esta liga, jugador por jugador, entrenador”.

El segundo gol de Real Salt Lake fue un golazo, de esos que si el mismo jugador repite la jugada, no volvería a anotarlo. El otro, fue un rebote en la cara de Walker Zimmerman, defensa del LAFC. Los dos tantos dejaron sin aire al LAFC.

Para aquellos que no creen en la suerte, se podría decir que LAFC tuvo muchas oportunidades que dejó ir, que Diego Rossi debió anotar una gran oportunidad que tuvo en el segundo tiempo, que Carlos Vela tuvo una en su “pata de palo” que no pudo conectar a las redes.

Otros dirían que Real Salt Lake se dedicó a cometer faltas sistemáticas y otros que simplemente LAFC pecó de confianza.

“Creo que fallamos en la experiencia, en ser un equipo nuevo, en no saber jugar ese tipo de partidos. Eso lo pagamos”, dijo Vela.

La realidad es que después de 57 puntos en la temporada regular, solamente dos partidos perdidos en casa, el LAFC se encuentra de vacaciones.

“Nunca he dicho que somos un equipo en su primer año, eso es pura basura. Creo que fuimos un buen equipo. La idea de lo que queremos ser es fantástica, vamos a continuar haciendo eso, muchos jugadores mejoraron, vamos a seguir mejorando jugadores”, indicó Bradley.

Su público, que fue uno de los mejores de la liga y uno de los mejores de Los Ángeles -¡en su primer año de existencia!- terminó con las manos vacías. Aunque ellos también cometieron sus errores de “primerizos”.

Después del gol de Danilo Silva al minuto 49, los mismos aficionados del 3252 tiraron objetos al campo, lo que provocó una pausa larga al encuentro, cuando el Oro y Negro estaba jugando su mejor partido.

Al final del encuentro, con 7 minutos agregados al tiempo regular, sus aficionados de la parte opuesta al 3252 gritaron “put@” a un Nick Rimando que encontró más argumentos para agotar los escasos minutos del reloj. Para colmo de males, la parte sur del estadio, comenzó a arrojar objetos a la cancha, en el momento en el cual el LAFC presionaba más y que también provocó la demora del partido.

“Ojalá que sea esa la última vez que sucede. La gente tirando hielo, vasos, no queremos que eso vuelve a ocurrir. Cuando anotamos el primer gol, no queríamos que se detuviera el encuentro en ese punto, estábamos creando un buen momento”, expresó Christian Ramírez, delantero del LAFC. “Es una experiencia en la que debemos de aprender. Sabemos que no son así, fue el primer partido de playoff”.

Fueron varias lecciones de humildad que aprendió LAFC el jueves por la noche, sus jugadores, su afición y su entrenador. Pero sobre todo, una lección muy grande que muchos ya conocemos pero que en ocasiones nos olvidamos: el deporte puede ser muy cruel.

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