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Los Rams parten con Fisher pensando en el futuro

(Mark J. Terrill/AP)

Esta tarde los Rams finalmente se desligaron de lo insostenible. Tras cinco años de más descalabros que triunfos, el equipo decidió ponerle un fin a la gestión de Jeff Fisher como entrenador en jefe de la franquicia.

La medida fue bastante sorprendente pues justo el domingo pasado la gerencia le había extendido el contrato al veterano entrenador por dos años más pese estar viviendo otra paupérrima campaña.

Pero al parecer, la humillante derrota de 42-14 que los Carneros sufrieron el domingo como locales contra los Falcons de Atlanta, en la cual cedieron seis touchdowns sin respuesta, súbitamente sentenció a Fisher con tres cotejos restantes de la campaña.

“Perder ocho de nuestros últimos nueve juegos y hacerlo de manera abrumadora en las últimas semanas nos inclinó a tomar esta decisión”, dijo el jefe de operaciones de los Rams, Kevin Demoff, explicando el porqué de la destitución de Fisher. “Solamente tomamos en consideración el desempeño del equipo…queríamos asegurarnos que partidos como el tuvimos ante Atlanta no volvieran a suceder”.

“Hoy fue la mejor oportunidad para ir hacia adelante y terminar esta temporada con algo de dirección y esperanza”.

Antes de la debacle contra los de Georgia, el equipo angelino había caído deslucidamente 26-10 ante los Patriotas de Nueva Inglaterra en la Semana 13 y había sido apaleado 49-21 ante los Saints de Nueva Orleans en la Semana 12. El coordinador de los equipos especiales, John Fassel, fue nombrado como el entrenador interino por el momento.

Fisher, de 58 años, quien tomó las riendas de los Rams en 2012 cuando aún pertenecían a San Luis, se va con una marca nada decorosa de 31-45-1 y sin ninguna participación en los playoffs.

En cada una de sus primeras cuatro temporadas al frente del equipo terminó con un récord perdedor. Con el revés ante Atlanta, ya había asegurado otra campaña debajo de .500.

Pese a iniciar esta temporada perdiendo contra los 49ers de San Francisco, los Carneros llegaron a tener una marca de 3-1 tras el primer mes de actividad. Pero desde entonces todo se vino abajo para Fisher. Los descalabros empezaron a acumularse y el desempeño del equipo fue empeorando, especialmente a la ofensiva.

Actualmente el ataque de los Rams es el más ineficaz de la liga; se encuentra en el sótano en cuanto a puntos anotados (194) y yardas producidas (3720).

Aunque todo ya está perdido para este año con una marca de 8-5, la destitución de Fisher fue un hecho importante para el equipo pensando a futuro, así lo dejó ver el dueño del equipo, Stan Kroenke, a través de un comunicado.

“Todos estamos enfocados en mejorar como organización y en construir un equipo que puede enorgullecer a Los Ángeles”, indicó el empresario. “Nuestra misión es de celebrar la conquista de un Super Bowl con nuestros aficionados aquí. Hoy dimos el primer paso para acercarnos a esa meta”.

Para un equipo al que urge fomentar una cultura ganadora para atraer a los aficionados con mira a la inauguración de su nuevo magno estadio en Inglewood, el cual tendrá un costo estimado de 2.6 mil millones de dólares, en tres años, Fisher simplemente no era la mejor opción debido a su historia de mediocridad.

En sus 22 temporadas como entrenador en jefe dentro de la NFL, solo tiene seis temporadas ganadoras a su haber y está empatado con Dan Reeves como el entrenador más perdedor de todos tiempos con 165.

Ahora los Rams tendrán que enfocarse en encontrar a un entrenador que pueda sacarle lo mejor a las jóvenes estrellas del equipo como el mariscal Jared Goff y corredor Todd Gurley, y que sí entregue resultados.


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