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Los Ángeles

Quarterback mexicoamericano de ELAC quiere seguir siendo un ejemplo, ahora a nivel universitario

Paul y su papá

Paul Herrera, junto a su padre del mismo nombre, tras un partido con ELAC.

(Cortesía Foto Familiar)

El quarterback Paul Herrera comenta que su motivación principal para ser un buen estudiante y un destacado jugador de futbol americano con el Colegio del Este de Los Ángeles ha sido sus dos hermanas menores.

Sin embargo, en los últimos días, Herrera se ha dado cuenta que no solamente ha sido una inspiración para su familia, sino para toda su comunidad.

Proveniente de una comunidad en la que no es tradición que surja un mariscal de campo a nivel universitario, el mexicoamericano recientemente causó noticia al firmar con Southwest Minnesota State University, de la División II del futbol colegial. En esa universidad, los entrenadores esperan que tome el liderazgo y juegue como titular este año.

Cuando anunció que jugaría con Southwest Minnesota, comenzaron a llover las felicitaciones a su teléfono, pero uno en especial le llamó la atención.

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“Agarré un mensaje de alguien que fue a la misma escuela que yo. Me dijo que fue a un partido a verme jugar y que esperaba que me fuera bien”, recuerda Herrera a HOY Deportes.  “El saber que otra gente está viendo, eso significó mucho para mí. Comencé a cuidar lo que decía, y lo que hacía”.

El mariscal de campo, de abuelos nacidos en Michoacán y Nayarit, espera triunfar en Minnesota y su ilusión es que otros entrenadores comiencen a fijarse en el talento hispano a nivel de preparatoria y colegios comunitarios. 

“Mucha de nuestra gente no los están viendo jugar [a los jugadores latinos en futbol americano] porque no tenemos historia. Esa es mi meta. Quiero que los niños continúen soñando”, indicó el jugador de 20 años de edad, quien esta semana comenzó con sus entrenamientos y estudios en Southwest Minnesota.

“Es un privilegio seguir jugando, mucha gente no tiene esa oportunidad. El seguir divirtiéndote”, expresa el exjugador de Huntington Park High School.

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Herrera acudió a Aspire Pacific High School, una preparatoria que no tenía equipo de futbol americano. Entonces tenía que caminar todos los días por 15 minutos con todo su equipo deportivo hasta Huntington Park para jugar para esa escuela. Desde ese entonces Herrera aprendió a que nada lo debía detener si se proponía algo.

La transición del futbol de preparatoria al colegio tampoco fue fácil, pues la intensidad y exigencia del juego colegial es mayor. Pero Herrera comenta que el coordinador ofensivo Art Hoomiriatana fue esencial en el proceso de adaptación.

“La velocidad y la complejidad del juego es diferente, hay más jugadas, cosas que hay que aprender, una velocidad más rápida. El manejar el tiempo es importante, porque empleas más tiempo en el colegio. En high school solamente entrenas como dos horas y en el colegio tienes que entrenar hasta dos veces al día y tienes clases también”, señala Herrera, quien fue suplente en su primer año con ELAC.

En la recién culminada temporada 2018-19, Herrera participó en 10 juegos, en los que acarreó 689 yardas, con seis touchdowns.

Herrera también comenta que su familia le ha enseñado muchos valores para salir adelante, como el de tener buenas calificaciones y el trabajo duro que aprendió en el restaurante que tiene su familia en el Este de Los Ángeles, Mi Lindo Nayarit.  Herrera también trabajó en los puestos de comida del Coliseo de Los Ángeles.

“Trato de ser un gran modelo a seguir. Hemos estado en dificultades pero nunca nos hemos dado por vencido”, dice Herrera, quien tiene dos hermanas, D’Anna, 18, y Nataly, 13. D’Anna juega voleibol para su escuela y Nataly está en un equipo de futbol de AYSO.

“Mis papás siempre me presionan, mis primas siempre tenían buenos grados y mis papás me decían que era lo que esperaban de mí”, comenta el mariscal de seis pies y una pulgada de estatura.

Sus padres también le han enseñado a superarse, pues ambos se conocieron en la secundaria y se convirtieron en padres a los 19 años de edad. A base de trabajo y sacrificio, la familia ha salido adelante, hasta tener un restaurante y sus tres hijos con buenas calificaciones.

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En Southwest Minnesota, Herrera espera ser clave, pues eso le comunicó el entrenador a la hora de llevarlo al equipo.

“Me dijo que encajaba perfectamente en el equipo,  que esperaba muchas cosas de mí”, expresa el exnúmero 12 de los Huskies.

Herrera también ha ido a escuelas de la comunidad para hablar de su historia y motivar a los jóvenes estudiantes. También fue entrenador en Huntington Park High School en su tiempo libre.


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