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Jaime Jarrín recuerda amistad de 58 años con Vin Scully

Jaime Jarrín, cronista oficial de los Dodgers en español, posa al lado de Vin Scully, cronista del equipo en inglés, durante la ceremonia en honor de Jarrín de parte de Pacific Pioneer Broadcasters.

Jaime Jarrín, cronista oficial de los Dodgers en español, posa al lado de Vin Scully, cronista del equipo en inglés, durante la ceremonia en honor de Jarrín de parte de Pacific Pioneer Broadcasters.

(Don King / Don King/PPB)

Uno de los que más extrañarán al legendario cronista de los Dodgers, Vin Scully, en su retiro es el ecuatoriano Jaime Jarrín, la voz de la novena angelina en español. En Scully, no solamente tuvo a un colega, sino que a un amigo por los últimos 58 años.

Jarrín recuerda que el dueño de los Dodgers en ese entonces, Walter O’Malley, fue el que le presentó a Scully por primera vez.

“Vi a una persona delgadita, pelo corto, muy amable. Me dijeron que era Vin Scully, el hombre que iba a ser el locutor oficial de los Dodgers de Los Ángeles”, dijo Jarrín, quien comenzó a narrar con los Dodgers desde 1959. “Fue una grata impresión, muy amable, muy gentil, y ahí comenzó una amistad que ha durado más de 58 años”.

Scully, de 88 años, narró su último juego en Dodger Stadium el domingo tras 67 años como la voz del equipo en radio y televisión.

“Dentro de la organización de los Dodgers llegó a tener una autoridad increíble, especialmente en los días del señor O’Malley. Pero nunca abusó de esa autoridad. Es una persona que se preocupa por el bienestar de la audiencia”, añadió el originario de Quito, Ecuador.

“Es una persona muy simple, muy sencilla. Es el mejor cronista de béisbol de todos los tiempos y a pesar de eso nunca lo vi rechazar una solicitud de una firma y fotografía, muy amable”, añadió Jarrín para luego hablar del talento de Scully en el micrófono.

“Dios le dio ese don tan grande de manejar el idioma con esa pulcritud, la claridad y la inteligencia necesaria y su facilidad de improvisación es algo increíble. Su forma de captar las cosas que para muchos pasarían inadvertidos, por eso ha podido pintar la acción en el terreno como un Picasso. Ese es un don que Dios le ha dado a él”, aseveró.

Jarrín, de 80 años de edad, recordó dos consejos que siempre le dio Scully: preparase siempre para los partidos y otra sobre la amistad con los jugadores.

“Prepárate para las transmisiones, no importa si has hecho dos mil, cinco mil juegos. Hay que preparar la transmisión porque hay muchos huecos que llenar”, recordó Jarrín.

“La otra fue que no hay que hacer una amistad muy estrecha con los peloteros porque eso puede afectar tu desempeño en el micrófono. ‘Guarda tu distancia, sé amable con ellos, cultiva una amistad y siempre guarda una distancia prudente’”, indicó.

Jarrín dijo que el domingo vivió un día de nostalgia y tristeza, tal como lo ha sido todo el año, al ver que ya es una realidad que dejará de ver a Scully en Dodger Stadium.

“Yo lo voy a extrañar muchísimo, hemos sido unos grandes amigos”, finalizó.


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