10 años de un sueño hecho realidad

Hace casi una década, estaba yo apoyando las labores de mercadotecnia de Xoloitzcuintles del Club Tijuana en una activación que organizamos en uno de los mercados de la ciudad; como coordinador de medios del equipo disfrutaba mucho salir a la calle y convivir con el público fronterizo: regalamos boletos, pulseras y calcomanías de los Xolos. Pero en eso, un señor al que invitamos para el partido del siguiente domingo, tomó las entradas en sus manos, las vio… y me las tiró en la cara diciendo “a mí no me gusta el ‘chutale’, eso es de chilangos”. Parecía que el futbol nunca iba a pegar en esta ciudad. ¡Oh qué equivocado estaba ese personaje! pues esta semana se cumplen 10 años de un sueño hecho realidad.

Aunque el camino nunca fue fácil. Durante las dos décadas anteriores, nueve equipos diferentes habían desfilado por Tijuana. Todos prometían haber llegado para quedarse y luego se iban. Algunos hasta mostraron maquetas de lo que sería un futuro estadio dedicado solo al balompié para luego desaparecer. Entonces el rechazo de la sociedad fronteriza tenía un porqué.

Recuerdos hay muchos y el espacio de esta columna no alcanzaría, pero el cuadro rojinegro logró lo que nadie había podido hacer desde las épocas de oro del Inter de Tijuana: darle identidad a la ciudad. En 2008 la afición todavía se burlaba del nombre del equipo, “¿Los cholo… qué?”, nos decían cada que hablábamos del equipo que en ese entonces jugaba en la Unidad Deportiva Municipal CREA.

Durante diez años la oncena logró escribir muchas historias: aquella fiesta que hicimos el personal administrativo por haber vendido un par de decenas de boletos para el CREA, la emoción de ver escarbado el hoyo donde en el futuro yacería el Estadio Caliente, lo increíble que era viajar con el club como visitante siendo siempre cuestionado por la gente por vivir en Tijuana, “una ciudad muy peligrosa”, decían ellos.

Hay memorias tan tristes como ver a todos los futbolistas del equipo llorar desconsolados en 2008, tras haber perdido la categoría por la injusta regla que permitía que el equipo que estaba a media tabla se fuera a Segunda. El calor insoportable en Mérida en aquella final contra Venados en el Clausura 2009, que terminó con una derrota que a la postre no se pudo coronar con un título.

Yo salí del equipo en febrero de 2010, ya con un boleto para cubrir la Copa Mundial de la FIFA de Sudáfrica, pensé que era el fin de mi relación con el club, pero estaba muy equivocado. Ya fuera de la institución, me tocó cubrir en Irapuato, como periodista deportivo, la final de Ascenso, regresando a Tijuana para que el equipo sellara su pase al Máximo Circuito en 2011. Un año más tarde en diciembre estaba en Toluca presenciando la noche mágica de Duvier Riascos y compañía, que vencían a Diablos Rojos para ser el campeón que más pronto consiguió un título tras ascender.

Hay muchas historias que contar, pero para eso vendrá un especial de los diez años del club. Mientras tanto, quiero aprovechar este espacio para agradecer a una parte de aquellos que hicieron un sueño hecho realidad. Gracias a Antonio Rodríguez por creer en mí y permitirme trabajar a su lado en el Departamento de Prensa de Xolos, a Jorgealberto Hank Inzunza con quién me tocó crecer como profesional y hasta darme el lujo de echarme unas “retas” de FIFA en el PSP. Muchas gracias a Gog, a Francisco, a Paulina, a Clara, al ‘Bofo’ que por mucho tiempo llamé Iván, a Marisa, a Diego, a César, a Juan Carlos, a Johana, a Olga, al ‘profe’ Daniel, a Jerónimo, a Israel y a Eric. Agradezco también a Sergio, que me permitió publicar en Medio Tiempo toda la información de un equipo que en ese momento no era tan grande como lo es ahora. Gracias a todos aquellos que de alguna u otra manera fueron parte de este sueño y hoy siguen trabajando para hacerlo realidad. Gracias a Tijuana por haber vivido con nosotros hasta el momento 10 años de un sueño hecho realidad.

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