La atención del River-Boca en la final de la Copa Libertadores ha sido desviada por lo ocurrido extra cancha

Una amenaza de bomba en la Bombonera a pocas horas del viaje de Boca Juniors a Madrid, la advertencia de Conmebol que si los cánticos y pancartas violentas son sancionadas por la ley española, el increíble “banderazo” con el que los aficionados Xeneizes despidieron a su equipo mientras empujaban el bus que llevaba a los futbolistas, además de las acusaciones del entrenador de River Plate, Marcelo Gallardo, que la confederación sudamericana robó a sus hinchas por mover la final a España… fueron algunas de las tantas situaciones que se vivieron en la semana previo al partido de vuelta de este domingo en la gran final de la Copa Libertadores.

No existe memoria reciente de una final tan anticipada en el torneo sudamericano como la que se ha vivido con esta histórica serie entre Boca Juniors y River Plate, que igualan 2-2 por el partido de ida.

La Conmebol decidió cambiar la sede del encuentro después de que el partido que anteriormente el 24 de noviembre se iba a disputar en el Monumental, se suspendiera después de que hinchas de River Plate lanzaran piedras sobre el autobús que transportaba a Boca, lo que provocó heridas a varios jugadores. En ese momento, el partido había sido aplazado en varias ocasiones durante el día y para después aplazarlo al día siguiente. Sin embargo, ese plan tampoco se llevó a cabo hasta que se decidió llevar a otro país.

El entorno y la atención al encuentro ha sido más sobre lo que ha acontecido extra cancha en lugar de lo que podría ocurrir en el Superclásico en el césped del Bernabéu.

“Hemos perdido nuestra ventaja de local”, dijo Gallardo a los medios de comunicación después de que River venció a Gimnasia La Plata en el torneo local.

River Plate había anunciado el sábado pasado que se reusaba a jugar el partido del 9 de diciembre (11 a.m., FOX Deportes/Telemundo) en Madrid, pero la Conmebol ignoró la petición del club argentino.

“Nuestras operaciones han cambiado”, dijo Gallardo. “Vamos a jugar a 10,000 kilómetros de distancia. La Copa Libertadores de América… ellos han robado a nuestros aficionados”.

Por su parte, Boca Juniors también había solicitado a la Conmebol no jugar el partido de vuelta y ser premiado como campeón, ya que recordaron la manera como hace tres años habían sido expulsados de este torneo cuando, al final del primer tiempo del partido de ida de octavos de final, unos aficionados de Boca atacaron a jugadores de River con aerosol de pimienta.  

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